Soy revolucionario porque Ernesto Che Guerava era de ese modo

Resumen

Resistirse es una actividad que nace en lo cotidiano. Los hábitos encarnan acciones concretas y esto se traduce como nuestra capacidad para edificar la realidad. Cada época instaura condiciones de lo sensible, es decir, prácticas sociales permitidas al margen de lo posible. Tanto las prácticas artísticas que adquieren la categoria institucional como las que habitan en un espacio instituyente permiten vislumbrar las infinitas posibilidades para relacionarse con el mundo. El fenómeno del arte suele confundirse como objeto de entretenimiento porque un paradigma domina el mundo capitalista: la mercancia. La resistencia consiste en la capacidad para interpretar y posibilitar la creación de mundos.

Palabras clave:

– resistencia – hábitos –  retórica – prácticas artísticas  – consumo – mercancia –

Todos opinan, pero pocos interpretan adecuadamente.

La resistencia evoca una serie de significaciones diversas, es decir, representaciones que han sido codificadas según sus contextos espacio-temporales:  activistas, reaccionarias, subversivas, tolerantes, etcétera. Es una palabra asociada a la rebeldía, protesta, manifestación, insurrección o  revuelta. Es ciertamente difícil plantear la palabra resistencia sin tener un objetivo en específico. Michel Foucault define al espacio social como un “abigarrado entramado de relaciones de poder” (SITAC, 2004, p. 67), es decir, el ejercicio del poder inserto en formas de resistencia. Las fuerzas actuantes son las caras necesarias del poder. La tensión es inmanente al sistema.

Conviene ahora, vincular el concepto de resistencia a la retórica dado que es un disciplina transversal que se encarga de estudiar y sistematizar procedimientos bajo una finalidad comunicativa. Por un lado, tiende a señalar la atención en un razonamiento que quiere convencer al oyente de algo que ignora todavía, y de una manera inusitada o informativa. La acción de resistirse hace frente a un sistema de poder en cuyo caso el movimiento y la tensión constituyen ejes de tensión para provocar un cambio: ¿ por qué asistir a una marcha que lucha por los derechos humanos es una práctica de resistencia? El oyente dificilmente puede negarse a participar en un movimiento de liberación social dado que sería considerado como cuadrado o nazi. El razonamiento es concluyente y funciona mejor si el emisor tiene lazos emocionales con el receptor.

La segunda función retórica obtiene resultados partiendo de algo que el oyente sabe y quiere. El objetivo consiste en demostrar que se trata de una conclusión natural. Por ejemplo: asumir que la resistencia aparece como la fuerza superior a todas las implicadas, ya que “obliga, bajo su efecto, a cambiar las relaciones de poder” o como respuesta de los sujetos al ejercicio de poder sobre sus cuerpos, sus afectos y afecciones: “donde hay poder hay resistencia” afirma Focault en Sexo, poder y política de la identidad; sin la menor reflexión de las afirmaciones mencionadas uno asume conclusiones naturales como verdades. Las acciones y los hábitos son realidades asumidas como verdades absolutas no importa el libro o el autor.

Cabe señalar que la resistencia suele identificarse con la segunda función retórica. Un razonamiento emplea frases hechas y opiniones consensadas, pero ya asumidas desde la emotividad, es decir, la tradición de los hábitos es trazada por definiciones fosilizadas en el campo de lo simbólico. La cultura codifica comportamientos y los conceptos escapan a las “relaciones generales de lo inesperado” que, según Umberto Eco, en El mensauje persuasivo: la retórica, estructuran el sistema de expectativas del oyente. En suma, es posible asistir a una marcha bajo el paradigma de la libertad y nunca cuestionar la acción codificada que existe alrededor de la protesta. Es la opinión la que dirige mi comportamiento y no la reflexión personal la que constituye el imaginario individual.

El premio de consolación

Asumiré la definición de una resistencia consoladora que se apoya en el sentido común. Fundada como un depósito de acciones conocidas y adquiridas. Una suerte de rebelión que confirma las expectativas y afirma los sistemas de esperanzas establecidos: soy revolucionario porque Ernesto Che Guerava era de ese modo, salgo a marchar porque es lo que hay en las calles de Reforma al angel de independencia, posteo determinado problema social porque está de moda en Facebook, Emiliano Zapata acudió a las armas y eso es lo que necesita una revolución, etc. Michael Hard, teórico literario y filósofo político estadounidense, platica en Examined life[1]  su experiencia como revolucionario en Sudamerica. En determinado momento, los guerrilleros le hicieron la pregunta ¿por qué no vas a Estados Unidos consigues armas y desetabilizas a tu gobierno?. El filósofo entendió que la resistencia en su país no era la misma que los salvadoreños. Regresó a Estados Unidos planteándose a la resistencia en función de su propia realidad.

La práctica artística que se resiste al consumo

Los hábitos son acciones que plantean una determinada manera de pensar la sociedad. La obra de arte, según Umberto Eco, obliga a “pensar al mundo de modo distinto” y actuar de manera diferente, pero en el mismo momento que se propone como innovación se convierte en “modelo”. Existen prácticas artísticas que devienen institución y prácticas artísticas que nunca se institucionalizan. Las dos son importantes, pero enfocaré observaciones en la primera definición dado que estas instituyen nuevos hábitos en el orden de los códigos: normalizando la manera en que la obra se ha materializado y expuesto. Si, el arte en tanto fenómeno social también cuenta con instituciones que legitiman objetos. El padre bendice hostias, el curador bendice artistas.

Las prácticas artísticas que se institucionalizan cumplen la función social de reestructurar las prácticas sociales vigentes. La resistencia en este nivel consiste en reanudar el movimiento, es decir, lo hábitos que se encarnan en acciones para relacionarse con el mundo siempre pueden cambiar y nunca asumirse como estables o eternos. De ahí, la importancia de toda práctica artística: el descubrimiento de hábitos que acontecen desde el creador cuando sus acciones son materializadas en su producción. Invitaré al lector en este párrafo a que recuerde su primer encuentro sexual y visité en cámara lenta todos los sucesos a los que dispuso su cuerpo.

La obra de arte en las sociedades del consumo parece no asimilar al objeto artístico como una serie de hábitos y prácticas que resisten de un presente que busca estabilizarse en muchos sentidos. Cuando la gente habla de vida real generalmente hace referencia al mercado global de medios: un espacio que fomenta el consumo bajo el paradigma de un cliente que siempre tiene la razón. Mientras el consumidor tenga dinero para consumir poco importa su nivel reflexivo. La gente confunde el poder adquisitivo con su capacidad para  consumir artísticamente.

El esquema titulado descodificación aberrante en las comunicaciones de masa ayuda a definir la problemática que enfrenta el objeto artístico en las sociedades de los medios masivos de comunicación: la práctica artística en tanto mensaje, crece. Sin embargo, existe un campo de determinación que se reconoce y el artista delimita un campo de libertad, más allá del cual no pueden pasar las lecturas. Dicho en otras palabras, el artista es hijo de su tiempo-espacio y ejecuta ciertos hábitos que se traducen en maneras de estar en el mundo. El público masivo asume la variable entretenimiento como cualidad intrínseca del arte dando lugar a interpretaciones diversas. Opinar es una postura radicalmente distinta a la de interpretar:

Imagen 1

En este modelo, cuando el público no resuelve la ambigüedad del sistema de relaciones del objeto o no sabe intuir los actos de fidelidad necesarios para indagar los códigos del artista (por deficiencias de su conocimiento o por la presencia de circunstancias desviatorias), pasa a referirse a códigos privados e introduce connotaciones aleatorias. La mejor definición de este acontecimiento puede ser localizada en un comentario de Facebook cuyo usuario dejaré en el anonimato:

Está bien que muchas cosas en este mundo sean subjetivas pero no mamen su “es lo que yo entendí” no aplica para todo lo que NO entendieron, no tienen una visión especial y única del universo, sólo no entendieron, admítanlo y pidan ayuda por favooooooooooooooooor.

La situación se repite en la diversidad de imágenes que circulan en los medios dado que tienen que ser reconocibles por los públicos mayoritarios a los que se dirigen. Boris Groys en La política de la igualdad de derechos estéticos plantea problemáticas alrededor de la imagen:

  1. El vocabulario visual de los medios masivos contemporáneos no puede ser comparado críticamente con la herencia de épocas anteriores
  2. El mercado global carece de una memoria histórica que le permite comparar el pasado con el presente
  3. Las imágenes al fluir como mercancias impiden comparar lo que se ofrece hoy en día con lo que antes estaba disponible
  4. Los medios sólo limitan su acción a lo que está de moda
  5. Las imágenes no pueden ser verificadas por el individuo dada la inmensidad de información que fluye bajo la lógica del consumo. La novedad es el paradigma de verdad(SITAC, 2004, p. 48)

La obra de arte tiene el peligro de disecarse como lectura de consumo. La capacidad de reconstruir el mundo a través de procesos nunca antes imaginados por sujetos que se encontraban en terrenos desconocidos se convierte en una tarea exclusiva de los más receptivos o capacitados profesionalmente.

A menudo la obra de arte, contiene sus propios códigos para abordarse: quién lee una pieza extrae una determinada cantidad de relaciones, imagina significados denotados, intuye el modo de vivir del artista y puede perfectamente presindir del creador. Una práctica social que consigue la categoria artistica se constituye como un reflejo del ambiente que la vio nacer. Así pues, su interpretación es una continua confrontación con las formas sociales vigentes de cualquier comunidad.

Conclusiones

No cabe duda que donde hay poder hay resistencia. El espacio social se encuentra en tensión de manera permanente. Esto significa que cada sociedad instaura narrativas, procesos, ideologías, prácticas, actitudes, etc; que buscan imponerse en el orden de lo sensible. Cada época establece límites no sólo de lo que puede ser dicho sino también la manera de hacerlo o pensarlo. Todo aquello que cae fuera de lo definido: adquiere la categoría de lo impensable dentro de los márgenes sociales.

Es fundamental comprender a la resistencia no sólo desde la dimensión del conflicto. No basta con salir a marchar o adherirse a una causa social para sentirse revolucionario o sujeto resistente. La resistencia es múltiple y variada. La práctica artística funciona como punto de partida para imaginar mundos posibles. Lo artístico nace de situaciones posibles o improbables, espontáneas o salvajes, concentradas y organizadas, solitarias o gregarias, violentas o pacíficas.

La figura del artista es una invitación para observar las acciones en la cotidianidad y cuestionar las propias. Un hábito es una práctica realizada por un sujeto, ciudadano, cuerpo, individuo, etc; la creación de lo sensible no sólo es individual sino colectiva. Es importante definir que, la relación con el entorno es completamente virtual y , esto significa que, las condiciones de realidad nunca están dadas. El ser humano necesita apropiarse la realidad para pensarse en sociedades que aún no existen y diseñar un futuro mejor. La visita a zonas arqueológicas debería ser un aviso en rojo intenso sobre la existencia de sociedades que murieron por no interpretar de manera continúa al mundo.

La política de representación es siempre política del estado escribe Mckenzie Wark en su Manifiesto Hacker. En las sociedades contemporáneas existe un control que se realiza a través de la comunicación y el consumo. El entretenimiento sólo constituye una manera de expresar una relación. Imma Merino en El acto de creación como acto de resistencia escribe que: “La resistencia consiste en producir una diferencia, así sea, una diferencia diminuta.”Por esta razón, hoy más que nunca, el acto de creación debería ser (o, de hecho, es) un acto de resistencia que, frente a la homogeneidad, exprese o capte alguna cosa no idéntica: un gesto diferente en la repetición.

La resistencia al sistema capitalista puede encontrar un punto de partida en la búsqueda de relaciones más allá de la forma dominante de lo social: la mercancía. Insisto, cuando la gente piensa en realidad tiene un referente directo en los medios masivos. El mercado no manifiesta ningún interés por motivar la reflexión. Todo lo contrario, las posibilidades para relacionarse buscan ser reconocibles por los públicos mayoritarios para incrementar el consumo: la mercancía es el objeto que encarna estas definiciones.

[1] Examined life es una película documental de Canadá de 2008 sobre filósofos dirigidos por Astra Taylor.

 

Bibliografía

Eco, U. (2010). La estructura ausente. España: Lumen.

SITAC. (2004). Resistencia. Tercer Simposio Internacional sobre Teoría del Arte Contemporáneo (p. 294). Patronato de Arte Contemporáneo.

 

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