El hábito de actuar en el mundo.

“En el siglo XX – quizás – hemos tratado de cambiar el mundo muy rápidamente. Es tiempo de interpretarlo de nuevo, de empezar a pensar”

Slavoj Zizek – No actúes. Solo piensa! 

Resumen

Los paradigmas del pensamiento humano son modos de existencia para explicarse una realidad compleja que tiene la posibilidad de estarse interpretando continuamente. Cada época genera explicaciones del mundo que habita y estructura ordenes de sentido de lo permitido y lo prohibido. Lo verosímil ha devenido históricamente y – con ello – las civilizaciones humanas. La filosofía del ser, la filosofía de conocer y la filosofía de significar son marcos para actuar y cambiar en lo social. No existe lenguaje sin pensamiento, pero el pensamiento sin lenguaje es posible. Las formas de vida son múltiples y , sin embargo, siempre unas se imponen a otras.

Palabras clave

Paradigmas de pensamiento – lenguaje – interpretación – verosímil – realidad – formas de vida

Introducción

El concepto de signo en su forma más elemental refiere a “algo que está en lugar de algo” y su función es la de querer-decir una situación para proporcionar un sentido: ya sea remitiéndose a un objeto, ya sea refiriéndose a un pensamiento o discurso. El conocimiento tiene la cualidad de asumirse como un saber comprendido desde el lenguaje. No existen verdades profundas sino fundamentadas mediante argumentos, enunciados y , por supuesto, una narrativa que soporte las estructuras de razonamiento. Las explicaciones del mundo generan discursos, el conocimiento no es otra cosa que pensamientos emanados de la existencia: formas de vida que se insertan en una cadena comunicativa para habitar lo social y más allá…

La búsqueda de lo verosímil tiene un vinculo profundo con el mundo. El discurso evolucionista indica la existencia de homínidos que gesticularon palabras y otorgaron sentido a fenómenos dentro de procesos comunicativos. La búsqueda de semejanzas o patrones constituyó una actividad elemental para la supervivencia. No es difícil imaginar un pensamiento que se edifica bajo la mimesis cuyo paradigma radica en imitar la naturaleza: una entidad que se despliega frente a los ojos, pero nunca se devela completamente.

El pensamiento que asume una verdad más allá de la realidad material ha tenido un impacto profundo en las estructuras para imaginarse al mundo: no tiene sentido averiguar el origen cuando el Lenguaje – con letra mayúscula – permea el poderío simbólico. Ivan Villalobos Alpizar (2003) en su texto La noción de intertextualidad en Kristeva y Barthes escribe que “el tejido de voces múltiples, de lugares plurales, que en el maremágnum de los signos, gestos y pulsaciones significantes, pierden su origen e incluso su significación” (p.147). Dicho desde otra interpretación: puede existir pensamiento sin lenguaje, pero no lenguaje sin pensamiento. Un pensamiento implica una forma de vida que existe en el mundo. El lenguaje es el esfuerzo que resulta cuando se intenta imponer una explicación a una forma de vida: un orden de sentido.

Existen pensamientos que se imponen como paradigma absoluto de realidad. La capacidad para interpretar el mundo no es otra cosa que hábitos manifestándose en acciones. Julia Kristeva (2012) en La productividad llamada texto dice que “ el sentido – más allá de la verdad objetiva – es un efecto interdiscursivo, el efecto verosímil es una cuestión de relación entre discursos” (p.176). La postura kristeviana tiende a considerar la constitución del signo a través del lenguaje en tanto estructura. El pensamiento es una forma de existencia que no puede reducirse a las explicaciones que limitan su sentido: ¿ cómo establecer una estructura de elementos que concuerde consigo misma? ¿ qué hacer con estructuras de pensamientos para relacionarlos con el mundo? ¿ cómo las estructuras o pensamientos ayudan a comprender lo social? El arte de comprender y estimar las verosimilitudes puede ser una herramienta útil frente a una época que vuelve a imponer estructuras de sentido.

Paradigmas del pensamiento humano

La sociedad no siempre se ha edificado del mismo modo. El epistemólogo Herman Parret menciona tres paradigmas sucesivos en la historia del pensamiento humano, el primero ontológico, mejor conocido como la filosofía del ser, correspondiente a la filosofía griega; el segundo epistémico, Emmanuel Kant con su filosofía del conocer y el tercero como semiótico o la filosofía de significar, correspondiente a la época contemporánea, que ubica la teoría del signo y la significación como eje organizador del pensamiento. Es importante indicar que la aparición de un paradigma no anula la función del anterior, pero en las sociedades humanas parecen imponerse escenarios.

La filosofía del ser asume una realidad radical. Lo inmanente como aquello que le es dado al cuerpo en toda su inmediatez y lo trascendente cuya cualidad es dada por su medialidad. El pensamiento griego asume que todo cuerpo trascendente ofrece la posibilidad de ser percibido. El lenguaje o cualquier representación es sólo un sustituto del Ser. La realidad es percibida siempre a través de modelos. Nunca puede accederse a la cosa en sí, más allá de lo fenoménico. La pregunta puede hacerse desde el propio cuerpo ¿es dado acaso inmediatamente? ¿ el cuerpo es inmediato o sólo en parte? Pues bien, para ver la espalda se necesita un espejo, un medio técnico y esto desborda la imposibilidad del Ser para atraparse mediante cualquier representación. No es de extrañarse que la sociedad ideal de Platón no tuviera artistas y quisiera vivir en las ideas.

En la filosofía del conocer Emmanuel Kant[1] establece una diferencia entre conocer y pensar: no todo lo real es susceptible de ser conocido. El conocimiento requiere una lógica científica. Cabe resaltar que la muerte de Isack Newton fue en 1727 y el nacimiento de Kant en 1724. La física en ese momento estaba consolidándose como el eje rector de verdad: ¿ Cómo un ser humano consiguió entender fenómenos del universo y realizar modelos para interpretar la realidad? Sin duda, la teoría del conocimiento ya no es fundada en la imposibilidad del acceso al Ser, sino que el sujeto es creador de formas universales. El sujeto no encuentra al Ser como algo dado sino que lo construye. La frase pienso y luego existo es la piedra angular de las condiciones de posibilidad para la explicación de fenómenos. Una interpretación del mundo ha nacido.

La filosofía de significar se desarrolla en la cultura contemporánea bajo la expansión de sistemas informáticos y la multiplicación de códigos específicos. La significación y la comunicación constituyen un desplazamiento epistémico en la fundamentación y transmisión del conocimiento. La semiótica – citando a Chavez Mayol – ocupa una función reflexiva, desde una concepción metadisciplinaria, de los diferentes sistemas disciplinarios. Analiza la manera en que estos construyen y organizan el conocimiento para insertarse en relaciones de sentido aplicables. El signo es entendido no sólo como un elemento estabilizador de la relatividad del conocimiento, sino como una función integradora entre el mundo y el sujeto. La realidad se encuentra en constante transformación y se hace necesario pensar en esquemas de interpretación móvil frente a los desplazamientos de verdad.

Las principales dificultades para entender la verosimilitud tienen que ver con los paradigmas mencionados: Primero, el Ser es inaccesible y cualquier estrategia de representación para aproximarse es una mentira. Segundo, la tendencia de colocar a todo sujeto cognoscente en el centro del conocimiento. Tercero, asumir la realidad como efecto interdiscursivo, es decir, la verosímil como una relación entre discursos. La edad de la polisemia viste y cubre al mundo. El conocimiento navega el vértigo de la incertidumbre. Lo verosímil no tiene vínculos con el Ser, ni mucho menos con un cuerpos que caducan en el tiempo. Se trata de una transición de la dualidad del signo hacia su relatividad:

“Todo elemento significaba por referencia a otro bajo la dominación unificadora del significado trascendental (Dios); todo era verosímil porque era semióticamente derivable dentro de un sistema monolítico. El Renacimiento trajo el signo doble (referente-representamen, significante-significado) haciendo verosímil (provisto de sentido) todo elemento bajo la sola condición de ser conjugado con lo que dobla, imita, representa, es decir, bajo la sola condición de identificar una palabra (un artificio) con una realidad (una verdad sintáctica o semántica). La tercera época – que parece despertar a través de la vanguardia literaria y el crisol de una ciencia no descriptiva (subversiva) o axiomática, desafía al signo y a la palabra y los sustituye por el proceso que les precede” (Kristeva, 2012, p. 205)

La frase Dios ha muerto[2] anuncia a una cultura antiteológica que complejiza las estructuras fundamentales del signo: a) dualidad; b) estructura silogística; c) estructura retórica y d) la construcción metafórica unívoca. Los procesos comunicativos tienen una dimensión que busca estructurarse: el deseo de significar consiste en decir algo a alguien hasta disolver el sentido como unidad cerrada e idéntica a sí misma.

Conclusiones

Lo anterior es sólo un indicador de la multiplicidad de perspectivas de paradigmas del pensamiento desde las cuales se aborda el fenómeno y la heterogeneidad de problemáticas e interrogantes de las sociedades contemporáneas. La pluralidad de significados no pretende indagar sobre una realidad profunda sino designar nuevas realidades que surgen históricamente. Se asiste a un control y optimización de procesos industriales hasta un manejo de la información: bienes tangibles a intangibles. Las nuevas tecnologías de la comunicación constituyen el soporte de los ámbitos sociales. La sociedades de la escritura habitan en la infinitud potencial de la intertextualidad.

Los paradigmas expuestos de Herman Parret son pensamientos que se edifican como planteamientos de verdad frente a la posibilidad abierta y móvil de la realidad. La cultura siempre corre el riesgo de operar bajo normas estrictas que tienden a simplificar la existencia. Lo verosímil se desarrolla en una nueva dinámica sustentada en la expansión de sistemas informáticos y la multiplicación de códigos específicos: los signos se transportan en una red cimentada en la lógica binaria. Es desde este punto de vista que la nueva función no niega la validez de pensamientos sino que asume una interpretación relativa, es decir, Internet o el conjunto descentralizado de redes de comunicación que utilizan protocolos TCP/IP organiza conjunciones sin discriminar maneras de existir. La red devela una sociedad sistémica-social altamente organizada. Una forma de intertextualidad viva.

La principal dificultad para asimilar este paradigma radica en la propia naturaleza humana: primero, el hombre naturaliza su realidad al grado de integrarla y vivirla como función transparente de verdad. Segundo, la tendencia contemporánea de suponer una realidad que vive en la pantalla como genuino reflejo del mundo. La humanidad ha modificado su entorno natural y con esto las formas de representación que se crearon a modo de actitudes verdaderas necesitan revitalizarse. De ahí que muchos pensamientos asumen un saber determinado y aproximativo. Una suerte de consciencia de universos independientes enlazados en red.

En palabras de Kristeva – citando a Iván Villalobos – se hace necesario distinguir entre lo semiótico y lo simbólico para imaginar este nuevo paradigma: en primer lugar, lo semiótico puede apostar por estudiar acontecimientos pre-linguisitcos, pulsiones del mundo, ritmos, entonaciones, transformaciones o hábitos que reflejan – a modo de acción – la capacidad interpretativa o creadora con el entorno. Es fundamental comprender que la relación sujeto-mundo es enteramente virtual, es decir, existe – siempre – una tabula rasa para actuar. Hoy, más que nunca – comprenderse como pensamiento implica bifurcarse como estructura y proceso infinito por el otro.

Bibliografia

Alpizar, I. V. (2003). La noción de intertextualidad en Kristeva y Barthes. Filosofía Universidad Costa Rica , 137-145.

Barthes, R. (2012). Efecto Realidad. Lo verosimil .

Kristeva, J. (2012). La productividad llamada texto. Lo verosimil .

Mayol, H. C. (2013). Introducción al campo semiótico. México: Estudio Mouffetard.

Parret, H. (1980). Contexts of understanding. Amsterdam, Alemania: Benjamins.

Anexos

La gráfica presentada hace referencia a la teoría del conocimiento de Kant propuesto en Crítica de la razón pura. La información es extraída de http://www.luventicus.org/articulos/03U012/kant.html el día 25 de abril de 2016:

kant

Revolución copernicana: mientras los filósofos anteriores (racionalistas y empiristas) habían puesto el acento en el objeto del conocimiento, Kant pondrá el acento en el sujeto que conoce. El sujeto no encuentra al objeto como algo dado sino que lo construye.

A priori: independiente de la experiencia y condición de posibilidad de toda experiencia.

Noúmeno: la cosa en sí, la realidad tal como es en sí misma. (Permanece incognoscible.)

Caos de impresiones: las impresiones constituyen la materia del conocimiento. Sin ellas el intelecto no conocería nada. Pero irrumpen en el intelecto en forma caótica y es éste quien las ordena con sus formas a priori construyendo el fenómeno. Kant dice que las impresiones sin las formas y las categorías que aporta el intelecto serían “ciegas”. Entonces, si bien les reconoce a los empiristas que todo conocimiento comienza con la experiencia, no admite que todo conocimiento provenga de la experiencia pues el mismo sería imposible sin el aporte que hace el sujeto de sus formas a priori.

Formas y categorías a priori: las formas y categorías a priori construyen el fenómeno a partir del caos de impresiones. Kant sostiene que, sin las impresiones, las formas y categorías permanecerían “vacías”.

Objeto de conocimiento: el intelecto, con sus formas a priori de la sensibilidad y sus categorías del entendimiento, construye, tomando como materia las impresiones caóticas, el objeto de conocimiento, el fenómeno, que es intramental. El intelecto no conoce las cosas tal como son en sí mismas (noúmeno) sino tal como él mismo las construye (fenómeno).

Ideas de la razón pura: las ideas de Dios, de alma y de mundo permanecen vacías. Son las impresiones las que dotan de contenido a las formas vacías del intelecto, pero de las ideas de la razón no tenemos impresión alguna. Estas ideas proyectan la tendencia de la razón a realizar una síntesis cada vez más abarcativa, hasta un plano en el que este objetivo ya no puede ser logrado.

 

 

[1] Revisar la sección de anexos para comprender los conceptos de Emmanuel Kant a detalle

[2] Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella? Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125

 

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