Resistirse en un paisaje de relaciones

El ensayo constituye puntos de encuentro. La esencia de cada cosa no se juega en las profundidades o en la interioridad de alguna idea, sino en la superficie. Un “borde epitelial” donde las cosas, paradojicamente, “diluyen su contorno” según la Dr. María Luisa Bacarlett Pérez[1]. Un espacio donde cortar y ser cortado son uno mismo. Una lógica que no concuerda con la identidad o los principios de la lógica. La resistencia consiste en percibirse paisaje y no sujeto.

M.E.V. Mariano Carrasco Maldonado

Introducción

El texto nace desde una resistencia: la cuestión fundamental para resistirse consiste en producir lógicas que existen por derecho propio sin la necesidad de apelar a la lógica como herramienta exclusiva para la comprensión del mundo. Cabe resaltar que, la lógica tiene tres principios: a) principio de identidad definido como A es igual a A; b) Principio de tercero excluso donde A sólo puede ser verdadera o falsa y c) Principio de contradicción que dice que si A es verdadera, entonces ¬ A no puede ser verdadera. La lógica del buen sentido podría definirse con las siguientes cualidades: a) aquello que puede transmitirse desde un receptor a un emisor pasando por un canal con cierto mensaje es lo comunicable. Nada es sujeto a malas interpretaciones o significados erróneos; b) la lógica del buen sentido busca el consenso como resultado de un acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo; c) la falta de lógica en los argumentos genera poca seguridad acerca del terreno que se está pisando, es decir, la explicación del mundo; d) La unidad es una propiedad que imposibilita la división, es decir, la separación de la unidad afecta la integridad o esencia. La legitimación confirma las condiciones indicadas por la ley; e) el fundamento es el origen o principio sobre el que se desarrolla una cosa.

La manipulación del lenguaje es la realidad misma

El círculo de Viena, en la década de 1920, integrado por Moritz Schlick, Rudolf Carnap, Otto Neurath, Herbert Feigl, Kuri Godel, Carl Hempel, Hans Reichenbach, Alfred Ayer, etc. Constituyen el movimiento denominado positivismo lógico: una creencia que sostiene que las teorías científicas se pueden demostrar sin tener en cuenta un contenido. Todo fenómeno está constituido de forma y contenido. El primero es la organización interna que unifica las partes en una totalidad perceptible. Segundo, la esencia es el aspecto más importante del objeto. La característica de su naturaleza íntima: el fondo ofreciendo cualidades y propiedades emanados de la nada. Los científicos plantearon el principio de verificación o criterio de significado fundamentado en la experiencia y la observación como elementos para edificar una proposición verdadera. La función del observador consiste en descubrir las relaciones ocultas entre estos dos fenómenos.

Ludwig Wittgenstein (1889-1951) parte de los principios del simbolismo y de las relaciones necesarias entre las palabras y las cosas de cualquier lenguaje. En general se puede definir al simbolismo como toda doctrina según la cual el espíritu humano no conoce más que símbolos. Delacroix sostiene que “el símbolo, en sentido moderno, supone siempre la idea de una correspondencia analógica natural y no convencional entre la forma concreta y el objeto que ella simboliza” (Frolov, 1984). Desde la época de los griegos es frecuente encontrar la pregunta de cómo reconocer que un signo designa lo que significa, es decir, existe una relación directa entre significado y significante. Wittgenstein en su obra Tractatus Logico Philosophicus (1920-1921) afirma: “una preposición es una imagen, figura o pintura de la realidad”. Miguel Martínez Miguélez en Ciencia y arte en la metodología cualitativa escribe: esta idea se le ocurrió a Wittgeinstein mientras servía en el ejercito austriaco. Vio un periódico que describía la situación de un accidente automovilístico por medio de un diagrama o mapa. En París los accidentes eran reconstruidos mediante juguetes y muñecos. El hecho daba una pintura tridimensional o un modelo del accidente” (2004). El mapa lo entendió como una preposición, y en este aparecía la naturaleza esencial de las proposiciones: la descripción de la realidad.

Para que una cierta proposición pueda afirmar un cierto hecho, debe haber, cualquier que sea el modo como el lenguaje esté construido, algo en común (una forma) entre la estructura ( o sintaxis lógica ) de la proposición y la estructura del hecho. Y, aunque la proposición y el hecho tiene la misma forma, la forma de la proposición (su sintaxis lógica) está dictada o determinada por la naturaleza del hecho, y no al revés. Es decir que la forma lógica de la proposición concuerda con la forma del hecho que representa, pero la proposición tiene esa particular forma o sintaxis debido a la naturaleza del objeto o hecho que refleja. Es así como la proposición puede representar o estar en lugar de el hecho Esta es la tesis fundamental de la teoría de primer Wittgenstein (Miguélez, 2014, p. 27). La fundamentación filosófica para el método científico afirma que las palabras están ligadas a las proposiciones de la realidad. La manipulación del lenguaje no sólo es la realidad misma, sino que representa casi físicamente la realidad.

El desarraigo de lo profundo

Michel Foucault hace resistencia a los discursos establecidos por la cultura occidental. La critica consiste en realizar un desmontaje sobre los sistemas de representación edificados como hegemónicos, es decir, significados arraigados en lo profundo de la cultura y utilizados bajo el paradigma de lo verdadero. Issa María Benítez Dueñas en un texto titulado Resistencia menciona la interpretación que hace Deleuze sobre Focault:

“El intelectual ha podido reinvindicar lo universal durante un largo periodo que va del siglo XVIII a la segunda guerra mundial, ( quizá hasta Sartre pasando por Zola, Rolland): eso era así en la medida en que la singularidad del escritor coincidía con la posición de un jurista notable capaz de resistir a los profesionales del derecho y , por lo tanto, producir un efecto de universalidad. Si la figura del intelectual ha cambiado (y también la función de la escritura), es porque su posición ha cambiado y ahora va mas bien de un lugar específico a otro, de un punto singular a otro, atomista, genetista, informático, farmacólogo…’ produciendo de ese modo efectos de transversalidad y ya no de universalidad funcionando como un intercambiador o cruce privilegiado. En ese sentido, el intelectual e incluso el escritor pueden participar tanto mejor en las luchas, en las resistencias actuales, en la medida en que estas han devenido ‘transversales’. El intelectual o el escritor devienen, pues, capaces de hablar el lenguaje de la vida…” ( Deleuze, 1987, p.212).

El lenguaje de la vida es una potencia que produce sin cesar nuevas lógicas que no se someten a la racionalidad. La lógica del bueno sentido es un barco en un puerto de libres flujos: lógica del masoquismo, lógica esquizo, no-sentido en Lewis Carroll, la lógica del capital, etc, son nuevas lógicas o barcos aberrantes de navegación. Barcos que no pueden representarse desde imágenes coherentes. Fundamentos sin la fuerza para mantenerse a flote.

La resistencia es bifurcarse con la realidad. La incidencia de un sujeto en la sociedad deviniendo paisaje. Ojos que se abren a los acontecimientos del mundo. Relaciones que afectan las expectativas del arte. Un momento ofrecido de la vida para diluirse: retorno, descubrimiento, desvelamiento y renovación. Ruptura y potencial para crear espacios. En palabras de Julia Kristeva[2] “profundo cuestionamiento y cuestionamiento del estado del mundo en el que vivimos y trabajamos” cuya ansiedad debe edificarse en el mar de lo cotidiano. El significante despojado de significados. Caminar sin algún fundamento emanado del Big Bang. Habitar la superficie en la piel misma. El sentido del sinsentido. Escribir desde las intersecciones de la filosofía: arte y literatura como extensiones de la sensación. La lógica del buen sentido entendida como un amigo abigarrado en la torre latinoamericana y lleno de miedos e incertidumbres. Fuerzas impresas en los espacios. Juegos de movimiento y creatividad.

No hay una “resistencia” sino “resistencias”, según María Inés García Canal, en La resistencia. Entre la memoria y el olvido: “posibles, necesarias o improbables; espontaneas, salvajes o concertadas y organizadas; solitarias o gregarias; rastreras, violentas o pacíficas; irreconciliables o prontas para la transacción; interesadas o sacrificiales…aparecen como un acto en presente resultado de un malestar que registran en sus cuerpos”.

Conclusiones

No hay significados profundos en el fondo del océano: mundo material vs mundo inmaterial, mundo físico vs mundo metafísico, ser vs ente, idea vs materia, razón vs sentimiento. Durante muchos siglos, el pensamiento se postuló como un afuera de un sujeto. Una realidad independiente de sí en la que supuestamente reside lo verdadero, pero al mismo tiempo el ser humano percibe la posibilidad para alcanzar la luz desde el mundo de las sombras. El significado, desde el comienzo, establece relaciones arbitrarias con el significante para encontrar la dirección de lo verdadero para el camino del hombre. Ante todo, la resistencia debe crear sus propias lógicas: Deleuze y Guattari (1993) en ¿Qué es la filosofía? dicen que “la filosofía se encarga de crear conceptos ligados a otros conceptos” y que “no hay lógica que no venga de planos de inmanencia”, es decir, maneras para trazar un corte en la nada.

La resistencia consiste en la creación de relaciones frente a la nada. Una roca ya no es nada cuando aparece roca. Un pensamiento deja la nada para situarse en algún cuerpo. Un avión ha dejado de estar en la nada y transportar gente. Las redes digitales almacenan datos antes de perderse en el devenir del mundo. Resistirse es una cualidad del propio universo para salir del caos, es decir, de todo aquello que no existe en ningún nivel de existencia o relación posible porque los conceptos se están construyendo con nosotros.

La resistencia habita significantes de todo tipo y es un acto común no necesariamente lógico. Además, se ejercita día a día debido a las múltiples relaciones que tenemos con el mundo: espacios públicos o privados, sociales o naturales, pensamientos o lenguajes, personas o animales, aromas o colores, pensamientos o naciones, pasados con ruidos, computadoras con cuerpos, etc. Los pequeños ejercicios de resistencia cotidiana diluyen al sujeto hasta hacerlo desaparecer en su propio paisaje de relaciones.

Referencias

Gilles Deleuze y Félix Guattari. (1993). ¿ Qué es la filosofía?. Barcelona: Anagrama.

Gilles Deleuze. (1987). Foucault.Barcelona: Paídos

  1. Frolov.(1984). Diccionario de filosofía. Moscú: Editorial Progreso.

Miguélez, M. M. (2014). Ciencia y arte en la metodología cualitativa. México: Trillas.

[1] Curso impartido en la Universidad Autónoma del Estado de México a través de la facultad de artes bajo el título: Gilles Deleuze: la filosofía, la literatura y el arte. Febrero-marzo de 2016.

[2] Julia Kristeva, Revolt, She Said, Semiotext(e), Los Angeles/New York 2002 citado en el SITAC: Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo. Resistencia

 

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