¿El medio técnico será lo ajeno que se proyecta desde el cuerpo para imaginar mundos posibles?

El punto de partida es el cuerpo, un concepto abordado por Chantal Maillard en La razón Estética y la semejanza que podría guardar con los Manuscritos-económico-filosóficos de 1844 de Marx. En efecto, parece existir una función que engloba a los dos autores para percibir al cuerpo: su medialidad. En primera instancia, La hipótesis sobre el sensorium – Marx- define este concepto como el conjunto de los cinco sentidos en relación a su entorno. El ser humano no tiene acceso directo a la realidad en sí a través de sus sentidos, sino que los estímulos que éstos reciben dependen directamente del medio técnico en que se encuentran. El medio puede consistir simplemente en agua, luz y/o aire. En términos más complejos incorpora: lentes, teléfonos, computadoras, automóviles, drogas, medicamentos, hojas de papel, martillos, etc. Así, el sensorium, más allá de los cinco sentidos fisiológicos en sí mismos, se refiere al conjunto que unifica tanto los órganos sensoriales con el medio a través del cual le llegan los estímulos.

Maillard define dos conceptos para entender al cuerpo: lo inmanente como aquello que le es dado al sujeto en toda su inmediatez y lo trascendente cuya cualidad es dada por su medialidad. Todo cuerpo trascendente ofrece posibilidad para ser percibido debido a que lo que somos se constituye bajo lo ajeno: lo real. En el lenguaje ordinario lo real, suele emplearse como sustituto de lo habitual. Desde el punto de vista metafísico, entendemos lo real como las cosas que son en sí, más allá de lo fenoménico. Mi cuerpo, ¿ me es dado acaso inmediatamente? ¿ me estado de inmediato él o sólo en parte? Pues bien, para ver mi espalda necesito un espejo, un medio técnico, ese extraño instrumento unificador de sentidos en una imagen propia.

¿Puede decirse que mi cuerpo me es dado de forma inmediata? Parece serme dado inmediatamente en la sensación. A partir de la síntesis que hago de diversas sensaciones aisladas se constituye la percepción de aquello a lo que llamo: cuerpo. Todo acto cognitivo se establece recorriendo la distancia que separa lo propio de lo ajeno. Pues bien, aunque lo ajeno se nos dé de inmediato a los sentidos en la pura presencia, es necesario, para que obtenga sentido: para que podamos conocerlo, que se transforme la presencia dándose reflexión: reflejándose en la conciencia. En suma, el ancestro que pintó en las cuevas de Lascaux fue un cuerpo en relación con el mundo y sus medios técnicos. Es decir, el ancestro tenía un cuerpo de naturaleza inmanente: cuerpo, manos, cabeza, la pulsión de pintar. La cualidad de trascendencia significa que el hombre se constituye a sí mismo como cognoscente y que como tal se proyecta más allá de sí. La trascendencia es una proyección, una emergencia desde lo propio a lo ajeno: ¿el medio técnico será lo ajeno que se proyecta desde el cuerpo para imaginar mundos posibles?.

Maillard, Chantal. La razón estética / Chantal Maillard. Barcelona : Laertes, 1998

Marx, Karl (1968). Manuscritos económico-filosóficos de 1844. México D.F.: Grijalbo.

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