La razón estética.

El texto está dividido en tres secciones. Primero, una sección donde expreso con mis propias palabras lo que dice Chantal Maillard en La razón estética: capítulo II; segundo, explico el concepto más importante con mis propias palabras y las del autor. Tercero: realizo una relación con Palahniuk sobre el concepto utilizado, y finalmente, intento tomar una postura sobre las palabras del autor de manera personal. En este sentido: La vida no es una cosa que se pueda colocar en un marco para deleite decorativo. El sujeto y su cuerpo son puntos para abordar el fenómeno de la vida: una experiencia no sujetable bajo ninguna estrategia humana. Los modelos teóricos estables son pequeñas bromas para disminuir una realidad: la nada. La nada es nuestra relación constante a través de los sentidos. Los sentidos forman parte de una vida que se encarna en cuerpos conscientes insertos en algo llamado universo, martillos averiguando que son martillos: razón estética.

La razón débil o razón estética consiste en que el hombre debería dejar de pensarse según la metafísica platónica, es decir sobre estructuras estables que se imponen al pensamiento y a la existencia la tarea de fundarse o establecerse – con la lógica y con la ética – en el dominio de lo que no evoluciona y que se refleja en la estructuración del campo de la experiencia en algo rígido. Una razón débil no es una razón vulnerable sino una poética con la capacidad de diseñar mundos posibles: formas actuantes. Una forma actuante es una especial disposición de la realidad – universo poético o narrativo – que tiene la particularidad de transmitirse, de asentarse, de modificar la visión, y por lo tanto, de formar cultura. Una escritura no sistemática, una obra abierta como posición implicada con la condición caótica de la materia antes de su organización, esto es, antes de su visibilidad, de su caída en el tiempo, su morada: la nada.

El club de la pelea – película y libro – me parece una postura parecida a la de la razón estética. El presente con la actitud inocente del dios danzante: que duda cabe que querer vivir con la muerte cosida a los talones como una sombra, requiere más valentía que la que hace falta para construir un templo a la desesperanza: la voluntad es la del Dios danzante. Voluntad que danzando produce el mundo de las diferencias, destellos móviles, chispas voluntariosas que se sumergen en la nada. Tyler, el personaje de la historia, en sus propias palabras afirma que para alcanzar la vida eterna primero tienes que morirte. Así es tu vida y se consume minuto a minuto. Aquí y ahora. Las verdades absolutas han perdido su sabor para embriagar al cuerpo con los vinos de la vida.

Maillard, Chantal. La razón estética / Chantal Maillard. Barcelona : Laertes, 1998

Palahniuk, Chuck, autor. El club de la pelea / Chuck Palahniuk ; traducción de Pedro González del Campo. México, D.F. : Random House Mondadori, 2012

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