Prácticas artisticas: la indeterminación como una forma de mantener abierta la posibilidad de que se desarrollen otras prácticas sociales

El presente texto pretende establecer un punto de partida para una investigación, una problemática que permita establecer preguntas alrededor de un objeto de estudio: el uso del código abierto como espacio de bifurcación entre diferentes ámbitos del conocimiento. A partir de lo mencionado, me interesa comentar la problemática inicial: mi trabajo más que interesarme por el arte, me ha interesado por las prácticas artísticas. Los distintos modos de hacer arte se enmarcar en tres dimensiones principales: la institucional, económica y tecnológica.

En un texto anterior. Mencionaba un punto de partida: la tecnología, es decir, los medios audiovisuales, usados por los artistas, en las sociedades de la información se desarrollan en un marco de libre mercado, donde existe la ley de la oferta y la demanda. La estructura empresarial condiciona los medios, así como las líneas de investigación y aplicación tecnológica en los diferentes ámbitos sociales(Cebrián, 2005). Los medios audiovisuales insertos en áreas como el diseño, la comunicación, la publicidad, entre otros; siguen premisas capitalistas: la búsqueda de los costes mínimos.

El arte es fundamentalmente una práctica social. Pero, ¿qué significa que el arte sea una práctica social?, es decir que, el arte al igual que el capitalismo crea relaciones sociales de producción o dicho de otro modo, es un conjunto de prácticas, instituciones o técnicas que generan capital a través de la producción de mercancías. Insisto, el arte es un modo de hacer, y las prácticas artísticas constituyen una toma de poder político debido a que saben desentenderse de las prácticas hegemónicas: el arte puede ser una mercancía y del mismo modo puede no serlo.

¿Por qué se espera tanto del arte? ¿por qué nos decepcionamos tanto del mismo? Pienso que es: su cualidad emancipadora. La capacidad para desvincularse de la sociedad en la que se inscribe. Las prácticas artísticas están ligadas a las inéditas relaciones sociales que pueden ponerse en marcha en el devenir de una ciudad. No me parece casual, que sea Europa, en el auge de la industrialización, y la aparición de la masa trabajadora cuando la práctica artística, la figura del artista se manifieste en una disonancia con la lógica productiva. Es decir, el trabajo improductivo del artista en la sociedad industrial europea mostró para la clase en el poder tanto admiración como suspicacia (Vilar, 2005). La burguesía es su principal mecenas y coleccionista. Y, sin embargo, son ellos los que descalifican de inmoral el tipo de vida asociado al artista: la bohemia. La vida mítica del artista está junto a la desaprobación de su estilo de vida; precisamente sus formas de hacer no engranan claramente con los modos de hacer capitalismo.

Es importante mencionar que el capitalismo necesita expandirse; no tiene ningún proyecto político ni social. Su objetivo es producir y acumular capital. Esto implica que debe absorber modos de vida que en principio le son ajenos. Y especialmente aquellos que le confrontan. Al contrario, la tecnología podría situarse en reconocer que los avances tecnológicos dependen de necesidades, cambios e interpretaciones sociales; que son las condiciones y el uso social los que en última instancia determinan la forma y las adecuaciones de lo tecnológico. La tecnología es funcional y lo mismo sucede con el diseño, sus funciones están determinadas por la ciudad y las necesidades de sus habitantes.

Además, la construcción de la tecnología es social también porque responde y se alimenta de una dimensión histórica, acumulativa, de cambios cualitativos y cuantitativos (Basalla, 1991). La tecnología no existe por sí misma, sino atendiendo a condiciones sociales que son complejas, multidimensionales, y varían de un contexto a otro. Ahora bien, propongo la hipótesis: el poder del arte en la era del capital fue su capacidad para disentir de la práctica productiva hegemónica y con esto manifestar la posibilidad de transformación en una sociedad. El arte tiene una finalidad que no está clara mientras que la tecnología es fiel siervo del capitalismo industrial. La apuesta consiste no sólo en relacionar las prácticas artísticas sino que las innovaciones tecnológicas inmersas en análisis de sociedades específicas disputen por el signo y la significación, es necesario apuntar por prácticas que no tengan una dimensión representacional, es decir, prácticas que no tengan un objetivo definido(Harris, 1988). La indeterminación como una forma de mantener abierta la posibilidad de que se desarrollen otras prácticas sociales. En este sentido, el código abierto está permitiendo en las sociedades contemporáneas, el trabajo en conjunto entre arte, ciencia y tecnología como un deseo por encontrar nuevos modos de producir capital.

Referencias:

Basalla, G. La evolución de la tecnología, México, Grijalbo, 1991.

Cebrián Herreros, M. (2005), Información multimedia. Soportes, lenguaje y aplicaciones empresariales, Madrid, Prentice Hall.

Vilar, G., 2005, Las razones del arte, Antonio Machado Libros, Madrid (La Balsa de la Medusa, 147).

Harris, Roy. Language, Saussure and Wittgenstein. London and New York: Routledge, 1988.

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