Animales expresivos

Luego de un pequeño paisaje que ha recorrido la problemática del ser, deviene la expresión como cualidad distintiva del hombre. La expresión como un acto de resistencia a las formas absolutas tiene que ser creativa y simbólica. Kant afirma que la creatividad nos produce cierto sentimiento. Según él, una consecuencia principal de su concepción es que la creatividad no es completamente nuestra, subjetiva y particular, sino también, objetiva y universal. El arte como exaltación de la individualidad. En este sentido el cuerpo humano es una realidad ajena al ser humano. El cuerpo es aislante, dado que todo lo que es y hace se explica por la expresión: el ser humano antes de ser carne – insisto – es expresión. El hombre es el ser del sentido: ¿qué forma de ser es la de un ente que expresa?, ¿ cómo tiene que ser, cómo ha de estar constituido un ente que siempre expresa y en el cual todo es expresivo?.

Ser expresivo significa ser diferente. El hombre se hace distinto expresando. La interpretación del ser humano comienza auténticamente en el mero darse cuenta de que es un ser expresivo. El ser de la expresión se encuentra un poco limitado por el propio órgano con que se manifiesta. Vida y expresión no son lo mismo. El ser del hombre está en la superficie no de forma natural sino con la forma expresiva nadando en el mar del sentido. De este modo, el conducto corporal es un puente entre la sustancia de una naturaleza que es compartida en cada ser humano: razón y expresión verbal. El logos pensante o el logos expresivo inmersos en una sustancia corpórea cuyo espíritu no podría manifestarse.

La expresión depende de la forma del ser. No miramos del mismo modo a una llave que a una obra de arte. El yo y el tu situados uno frente al otro sólo pueden comportarse dialógicamente. La copresencia es una comunidad ontológica. Por ejemplo: ¿ cuál es el lugar de la metáfora en la filosofía?. Paul Ricoer como ser expresivo afirma que la filosofía ha utilizado metáforas para transmitir ideas. En contraparte, Derrida afirma que la metáfora está menos en la filosofía de lo que la filosofía está en la metáfora. Un discurso propiamente filosófico no hay. Todo viene de otro lado. No hay un absoluto. La filosofía se nutre de la expresión. El diálogo entre los dos filósofos es la prueba apodíctica de la existencia de un ser ajeno al yo pensante. La expresión distingue al hombre de lo no humano y crea la singularidad distintiva de cada hombre. La verdad es una comunidad de metáforas que buscan a los hombres para expresarse.

M. en E. V. Mariano Carrasco Maldonado.

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