Ensayo para sujetarse al tiempo.

Pechones en ScanFi
Pechones en ScanFi

Las inquietudes que detonan una producción nacen de distintas preguntas: es el sujeto una persona, el sujeto es efímero, el sujeto es una acción en lo devenir de lo inútil frente al tiempo, el sujeto se constituye únicamente en la corporalidad, el sujeto habita en un espacio de lenguaje, el sujeto es una entidad social. Según Zizek, quien hace una lectura muy personal de Jacques Lacan dice: “tanto la voz como la mirada pueden ser construidas como objetos que no sólo representan a un sujeto, sino que a la vez lo integran a la red de lo simbólico como espacio de la representación.

La condición de sujeto lo introduce en la consciencia del ser y en una temporalidad concreta. El sujeto está sujetado al hecho de experimentarse a uno mismo como objeto, como una victima indefensa incapaz de percibir la propia presencia. El sujeto, afirmaba Lacan:

“El sujeto intenta llenar su falta constitutiva por medio de identificaciones, identificándose a sí mismo con un significante principal que le garantice un lugar en lo simbólico”.

¿Qué somos, ¿quiénes somos? Son preguntas que siempre han obsesionado a la humanidad y que encuentran respuestas particulares en cada sociedad: las pirámides de Egipto tienen una utilidad en el momento en que son construidas pero luego ya no son útiles cuando son atravesadas por el tiempo. Su relación está sujeta a la fragilidad humana y su significación queda plasmada en la historia.

El hombre griego se concibe a sí mismo como un ser natural. El pensamiento griego no tiene lugar para la noción de sujeto: “la naturaleza es lo exterior frente a lo interior, lo objetivo frente a lo subjetivo”. El sujeto griego no pone en duda la existencia de la realidad y del mundo externo. No existe un mundo objetivo al que rendirle cuentas. No existe el concepto de sujeto.

Roma es ruina. Lo más perdurable se lamenta de su vulnerabilidad de lo que más verdadero parecía. El río que es fluir sigue latente frente al mar simbólico del hombre. Nada resiste al paso del tiempo. El transcurso de nuestra vida como sociedad es la historia de cómo los seres humanos se han concebido a sí mismo.

El sujeto dentro de la concepción cristiana también establece una dualidad entre interno y externo, pero que se manifiesta de una manera diferente a como lo hacían los griegos. Razonamos y conocemos el mundo exterior y vamos descubriendo verdades gracias a un ser superior del cual depende la fiabilidad de nuestra actividad cognoscitiva.

Dios está en el interior del hombre, quien es imagen de la divinidad misma, lo cual tiene profundas consecuencias sobre nuestra concepción de sujeto: el hombre adquiere una dignidad excepcional sobre todas las criaturas del mundo, pero al mismo tiempo queda sujeto a la absoluta dependencia de Dios. Por otra parte, como dice Calvino: “La concepción moderna de sujeto es un individuo mundanizado, inmerso en movimientos sociales, políticos, intelectuales, en el mundo del erotismo terrenal y en el llamado mundo del pecado”.

La transcendencia es una utopia de la memoria. La metáfora consiste en tapar una puerta que no existe. El tiempo todo lo destruye y nuestra función consiste en reparar constantemente la grieta del devenir. Ilusión inocente de acciones inútiles de luchar contra el tiempo. Fuerza natural que arrastra todo hacia el mar.

Lo efímero y lo eterno del sujeto que habita al espacio de lenguaje consiste en nombrar a la palabra como elemento de la lucha contra el olvido. Las acciones humanas hablan de una lucha poética de perdurar en la memoria a través de los modos de escribir la historia. Escribir es una forma de batalla personal: búsqueda de construcciones inútiles e infinitas que serán miradas encarnadas de bestialidad.

El tiempo también se vive en las líneas de la literatura a través de comparaciones que remiten a experiencias. Los párrafos se habitan por convivencias y semejanzas de lugar con la naturaleza. Mi experiencia se entiende con el texto:

El presente está solo. La memoria erige el tiempo. Sucesión y engaño es la ruina del reloj. El año no es menos vano que la vana historia. Entre el alba y la noche hay un abismo de agonías, de luces, de cuidados; el rostro que se mira en los gastados espejos de la noche no es el mismo. El hoy fugaz es tenue y es eterno; otro cielo no esperes, ni otro infierno.

Existe una constante de mantenerse en movimiento. Las ruinas son memorias. El tiempo simbólico no dialoga con el tiempo real. Los días del calendario obedecen a una sociedad en específico. Entre el espejo y el reflejo existen semejanzas sin contacto. Contradicciones de dolor y amor. El sujeto permanece en un juego de contradicciones. Lo finito y lo infinito bailan entre lo efímero y eterno.

El testimonio poético nos revela otro mundo dentro de este mundo, el mundo otro que es este mundo dice Octavio Paz. El sujeto parece trasformarse con los recursos de lo dado en una dirección que le es posible, al menos, devenirse dentro del lenguaje de su potencialidad de ser en el tiempo: efecto y presencia. El sujeto conduce y transforma una corriente que le es ajena. Entonces, la creación que le suscribe, es su propia subjetividad, una creación que trabaja sujeta al lenguaje y a las formas de la salvaje naturaleza.

Cada sujeto será una experiencia irrepetible, irrepetible por igual en la creación de relaciones con el mundo natural. El tiempo ha de ser un transformador incansable de los deseos humanos, recurso de una época, una cultura, y el medio ( histórico, material, social, etc ) devenidos en las manos que cada semilla pueda nacer.

Y sin embargo, el sujeto debe resistirse a su medio y sostener la constante transformación, destino que le permitirá conservar una dirección, un borde innombrable de poesía que sostiene poesía; esa es su verdadera intencionalidad: es un ir hacia…, nos dice Paz.

Cada sujeto nunca es autosuficiente, cada sujeto es una relación, creada por técnicas que mueren en el momento de una civilización. Pero, ¿ cómo entender la creencia que nos crea? Ese trabajo de pensamiento transciende una sola causa. Aquí, la condición de posibilidad se habita en el momento de hacer explotar el espejo hacia otra visión, otra mirada.

Aquí el sujeto es un procedimiento de repetición. El sujeto no es nunca un sentido utilitario del término. La experiencia del sujeto no es transmisible para el propio sujeto, sólo sirve un instante al sujeto creador y a veces a nadie. El video es un punto de partida que invita a renovaciones constantes para enfrentar la envestida del tiempo.

Referencia bibliográfica.

  • Del Sarto A. LA FUGACIDAD DE LO PERMANENTE (O LA PERMANENCIA DE LO FUGITIVO): EL INGENIO DE CARLOS MONSIVÁIS. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana 2006;32(63):187-205.
  • (1) Herzfeld M. RITMO, TEMPO Y TIEMPO HISTÓRICO: LA EXPERIENCIA DE LA TEMPORALIDAD BAJO EL NEOLIBERALISMO*. Antípoda 2012 01(14):17-40.
  • (1) Quintanal HS. LA IDEA DE SUJETO EN LA MODERNIDAD. Anales de Antropología 2002;36:179-193.
  • hacia una filosofía del tiempo: El ser en el tiempo. (2013).Foro Hispanico: Revista Hispanica De Flandes y Holanda, (45), 141-223.
  • Vengoa, H. F. (2007). La historia del tiempo presente y la modernidad mundo/The history of the present and world modernity.Historia Crítica,(34), 184-207
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