Teoría de la Superestructura y análisis del proceso artístico en la producción simbólica

El discurso, entendido como la lógica semántica de valoración de los objetos, si bien es lo que justifica que las relaciones sociales sean desiguales, también es re-significado arbitrariamente al antojo de quienes no lleguen a tener un rol social dominante. Con los seres humanos no hay garantía de nada, un mensaje puede ser leído de diferentes maneras, es la historia (la memoria colectiva, siempre inexacta como la memoria individual) la que sirve de marco para las diversas interpretaciones además de la economía, sin embargo no es un dogma, en Argentina hubo ejercicios interesantes de el arte y la relación entre productores y consumidores, que permitió nuevas alternativas de representación.

Cuando iba en la facultad, tenía un maestro “fans” de Néstor García Canclini, quien nos hizo leer algunos textos, pero a fuerza de tanta insistencia del contrapoder, terminé por resistirme a todo lo que sonara a ese autor, mi enfoque en todo caso (lo acepto) es más limitado, me gusta más leer sobre el ejercicio del poder, las estrategias para su consecución, su ejercicio y su conservación al estilo Michel Foucault, quien usa el análisis histórico para ir desmenuzando las instituciones y aunque termina con la paranoia de la microfísica del poder, me resulta menos complejo que García Canclini, quien toma en cuenta el desarrollo económico y su hibridación en la producción simbólica.

Con toda honestidad para conmigo misma se que  García Canclini es muy acertado en mirar la contraparte que Foucault deja invalidada por las estructuras del poder, parece una especie de tendencia pensar que el sometido lo será por siempre,  que el orden es incuestionable por tener la violencia como respuesta a la inconformidad, pero lo divertido del asunto es que justo en esos intersticios de resignificación es cuando se cuaja el descuartizamiento de la producción simbólica dominante.

Los espacios de arte donde se juega con la ideología como “reflejo” de las estructuras de poder vigentes, surgen como cuando uno no puede morderse completamente la lengua y decir lo que opina, es condenada pulsión de expresión oral, García Canclini señala que “la transparencia no se consigue con sólo quitar el encubrimiento ideológico para que emerja la ver una verdad preexistente: también ella es producto del trabajo de transformación, de la historia”.

Esta complicado no usar metáforas para hablar sobre el poder en la sociedad porque de alguna manera se van conformando grupos que  parecen o parece que aparecen en la cúspide  del  reconocimiento social el poder se reconoce, es visto, ahora el poder radica en el asunto económico, el capitalismo ha puesto en claro las reglas del juego de dominación: “La organización de la economía en general determina las formas de organización material de la  producción artística” , pero es un  constructo imaginario que algún día caducará.

¿Cómo puede entenderse la supervivencia del arte griego si la concepción de la naturaleza del y las relaciones sociales que lo originaron han caducado? Creo que Foucault y García Canclini dan en el clavo nuevamente la ideología se sostiene, se apropia en símbolos: No es posible concebir siquiera una producción material o económica que no sea al mismo tiempo producción de sentido o de símbolos.

En el punto en que señala el autor que “el arte no solo es representación, identidad puesto que incluye una organización material propia” (…) y que “tienen poco valor explicativo afirmaciones tales como que el arte es mercancía o está sometido a las leyes del sistema capitalista, mientras no precisemos las formas que esas leyes adoptan para producir las obras artísticas con medios y relaciones de producción singulares”, se me complica entender el alcance de la producción simbólica, pues encuentro paradójico que  “el arte no solo representa relaciones de producción, las realiza” y por otra parte “el trabajo de los artistas  e intelectuales debe explicarse en relación con “la organización de la cultura”.

No es que no entienda el vínculo entre artista-cultura-sociedad, sino el momento en que el arte se vuelve representativo de lo “intelectual” una especie de poder reconocido con menos valor que el poder económico pero con cierto poder representativo pues en ello se sustenta el imaginario del concepto  “cultura”.

En la exposición del MUAC “Después de la resaca” me encantó la frase “la comunidad soy yo” porque implica la complicidad de la sociedad para la formación del sujeto y la escisión del individuo de lo social a través del autorreconocimiento de identidad, como necesidad de ser diferenciado de una masa humana homogénea.

Entonces se me viene a la mente también el supuesto de García Canclini “el campo artístico se considera como si fuera un orden independiente en el que los objetos circulan con una autonomía que sin ser absoluta, es infinitamente mayor que en cualquier otra época (…) tal autonomía es empírica”.

Pero en cuanto al estudio del arte y sus instrumentos sociológicos no veo esa autonomía metodológica de la que habla García Canclini, en todo caso veo en el arte ese derecho a discernir, deformar, cuestionar, reorganizar, destituir, satirizar, no hay método para su estudio, la historia ha sido el bastión para dotarle de importancia, mientras una obra es vieja tiene más “valor histórico”.

En todo caso sobre el arte se han hecho observaciones, compilaciones, comparaciones, pero si hubiera de verdad un método para la producción artística y su vínculo social, sería como dogmatizar la producción y el estudio del arte, me complace el desorden ideológico del que es capaz la producción artística, que da paso a los Estudios Visuales por ejemplo, y que ese fenómeno siga siendo objeto de estudio para la sociología y la comunicación a pesar del tiempo.

De hecho me parece que es la teoría sociológica y la teoría comunicativa que se van apareciendo queriendo ahora meter su narizota creado teoría del arte, el arte no es teoría en todo caso pragmática, fenomenología  o psicología colectiva o todas juntas o nada de eso, es un concepto perverso polimorfo.

Coincido en que “en rigor casi nadie responde  en forma automática y pasiva a la dominación ideológica. Aún los sectores más sometidos económica y culturalmente reelaboran los mensajes en función de sus intereses”, incluso desde la infancia solemos hacer mofa de las estructuras de autoridad que en ese momento nos rodean, se les ponen apodos muy monos a los maestros, se imita a los padres o madres dando órdenes y hasta se recrea la parodia del castigo.

Lo que si me parece prudente es la sugerencia final “la precaución metodológica necesaria es no absolutizar la autonomía del lenguaje, como en los análisis estructuralistas, correlacionar lo descubierto en la estructura significante  con los conflictos de la estructura social, de otro modo existe el riesgo de fetichizar el lenguaje, que se reproduzca en su campo lo que “El capital” señaló como propio de la economía mercantil que las relaciones entre productores aparezcan como relaciones entre productos”, lo que plantea un reto para los teóricos interesados en la producción artística.

Por: Jéssica J. Gutierrez

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