técnicas de programación desde acercamientos cotidianos.

Hay muchas técnicas para aprender lenguajes de programación en la misma medida que hay muchas personas que los escriben. Los programas son objetos y estos se encuentran atravesados por quien los diseña o construye. Son modos del ser – digamos – traducidos al lenguaje de las computadoras. A continuación se muestran las estrategias más comunes para crear objetos.

La modificación en términos cotidianos es cuando nos encontramos frente a una relación que necesita de “nuevos aires” para que funcione, porque algo se ha estancado en el amor de una historia de tortolitos. Probar una serie de cosas para que la relación mejore: regalar una rosa, hacer algún cariño matutino, inventarse alguna comida superpoderosa, una salida al cine, una carta romántica, una agarrada de manos, una mirada coqueta, en suma cambiar los valores de las variables dentro de la relación. Pero poco a poquito, porque no falta la situación en la que uno –  súbitamente –  dice: vámonos a una superduper cena de gala o un viaje maravilloso y piensan que uno hizo alguna atrocidad con la relación y lo único que uno quiere es “componerla”, sean peras o manzanas, en este tipo de técnica de programación, uno debe ir suavecito y despacito. Pequeñas variables en las líneas de código.

En la técnica de  modificación, uno está en una relación rescatable, todavía hay tiempo, mucho tiempo. En suma, cambiar los valores de las variables en programas existentes es una buena manera de explorar el código (software o de relación). Los programas pueden ser modificados por entrenamiento, error o de maneras deliberadas. Al igual que una relación que necesita un <rehab>, una manera de comprender un programa es cambiando los valores de una variable y correr el código para mirar el resultado. Sino existe una diferencia obvia, cambiar el valor. Las rosas no funcionan, remítase a la línea de código que dice “mírela coquetamente”.

Hacer correlaciones entre una variable para observar como funciona el código es un buen paso entender su estructura por partes. Otra buena manera de asimilar la estructura del programa es deshabilitando el código. En lugar de cambiar variables, quite variables. Dicho de otra manera, ¿su pareja le dice constantemente que le molesta su manera de hacer piz? o ¿está hasta el copete de los amigotes parranderos? o ¿de los interminables fines de semana en compañía del futbol?, es momento de postergar las tradiciones milenarias y observar que resulta de todo esto. En términos de código, una pequeña aproximación sobre la estructura puede facilitar una comprensión lógica sobre el funcionamiento de cada línea de código. En resumen si a su pareja le gusta el futbol, es más parrandera que usted y los unen amigotes fiesteros que se van topando en cada fiestita, note que su relación es otro tipo de programa que funciona con otra lógica. Otro objeto. Luego entonces remítase a su relación. Esto sólo es un ejemplo.

Se encuentra a mitad de una buena película de acción y el 007 ha hecho un gesto que usted considera utilizar para impresionar a “esa” chica. En programación se usa código existente como base para la exploración. Es más ambicioso que sólo modificar líneas de código y se le llama aumentar. Programas completos pueden servir para la estructuración de otros programas. Su vida puede ser como Romeo y Julieta, Diego y Frida, La bella y la Bestia, es cuestión que observe con detenimiento si esto se puede ajustar a su realidad y listo. Desde otro ángulo, si uno dibuja simples líneas en una hoja de papel, estas pueden servir de referencia para trazar vectores en programas de Software como Illustrator, After Effects o Processing.

Es el típico caso en donde uno se hecha una cerveza con el amigo que tiene una relación “aparentemente” más estable o el compadre que tiene a su pareja barriendo las calles y casualmente se parece a Megan Fox. Uno busca consejos, uno no vive en la soledad del Olimpo, uno busca alguna cosita para construir una relación propia, sin perder identidad como le ha pasado a los países <ahora> en vías de desarrollo, porque antes eran tercer mundistas e implementaron el famoso “neoliberalismo” y poco a poco han ido perdiendo los pies sobre la tierra. Usar código existente como base para una exploración, implica que usted tiene una idea base, una identidad propia. El collage es otra historia.

La técnica de Collage consiste en cortar y pegar elementos de diferentes programas para crear un nuevo programa. Organizar líneas de código en porciones pequeñas es lo ideal porque al introducir grandes pedazos de código los errores aumentan y hace demasiado difícil detectar las líneas dañadas. Si usted quiere ser una persona que haga ejercicio con la mitad del cuerpo y lo llamen deforme o tener una relación <artisticona> en donde su pareja piense que “el piso no es el piso” o usted piensa que es Tom Cruise  y  se llama Juan Pérez, entonces es prudente mencionar que uno debe tener cuidado. La técnica de Collage es útil si uno va probando las líneas de código poco a poco. Afuera hay mucho monstruo sin forma y sólo un Frankestein, “El Frankestein”. En el mundo de los programadores sólo hay un Stuxnet, “El Stuxnet”; por cierto de libre acceso – opensource –  y listo para que la gente ociosa lo descargue en su computadora para realizar atentados terroristas en otra parte del mundo que no sea Irán.

Raras veces los programadores empiezan un programa desde cero. Raras veces las parejas empiezan una relación desde cero. Al menos en idea, porque si uno tiene suerte uno empieza a trabajar con un template o una base prediseñada al igual que con los fantasmas de una relación.

Un <template> consiste en una estructura de líneas de código que funcionan como la infraestructura de Marx. Algunas veces no es posible encontrar un template adecuado para las funcionalidades indicadas del programa y es necesario empezar en blanco. En este caso, los comentarios son una buena herramienta para empezar a construir el programa, funcionan a manera de conciencia del objeto – igualito – como cuando Sarah Minter documentó a  los MierdasPunk y los dotó de una identidad dándoles un espejo para mirarse.

Después de que la estructura ha sido definida, las líneas de código pueden irse agregando de manera paulatina para probar el programa e ir tomando buenas decisiones.

Aprender a trazar una idea, se parece mucho a trazar bocetos en sucio, en la intimidad y en el mejor de las situaciones a la mitad de la constelación del ser, en otras palabras siendo uno mismo. Pero en las sociedades actuales la importancia radica en canalizar esfuerzos en lo funcional de lo mecánico. La tecnología siempre está corriendo hacia el lugar de las innovaciones, pero la vida es mucho más que novedades en cualquier esquina. Aprender a programar un determinado lenguaje de programación es distinto a un lenguaje hablado como el español. La diferencia radica en que lo segundo, uno lo aprende con la cultura desde las formas. Un bebe, no se levanta un día  y dice “mamá” de la nada. El entorno se adaptó al niño y el niño al entorno. Espacio y tiempo son uno sólo cuando el niño dice su primera palabra.

La mayoría de los cursos para aprender lenguajes de programación, inician con los elementos básicos de lenguaje como las palabras y las reglas gramaticales. Uno debe estar inmerso dentro del lenguaje construyendo enunciados que tengan sentido en situaciones precisas. El niño que aprende un lenguaje vive la forma del lenguaje, es decir lo es espiritual, lo material, las palabras, las cosas, el pensamiento y hasta los sentimientos. Los programadores habitan dentro del lenguaje como la mayoría de la gente en sociedad. Con el tiempo uno sabe que no puede salir desnudo a la calle a pedir un aumento de sueldo porque seguro lo despedirán. Existe un código que respetar, de lo contrario no brillas en sociedad. En el mejor de los casos lo mandarán a un manicomio con vacaciones  pagadas de por vida. En efecto, un buen programador tiene la habilidad de poner los elementos del lenguaje de manera que expresen ideas, formas, emociones y que detonen comportamientos o sensaciones.

En la vida cotidiana uno llega más temprano al trabajo, hace algún cumplido al jefe o se queda más de ocho horas laborales para que sus compañeros lo consideren una persona “chambeadora”, cosa distinta en Francia porque los empleados trabajan sus horas, ni una más ni una menos. Cada quien conoce su cultura y sabe como ganarse ese espacio en el corazón de los demás o conseguir su odio.

En realidad uno va programando su vida para cumplir funciones para sobrevivir. Y por si fuera poco, mantenerse actualizado de lo que sucede en la vida diaria. Lo mismo con los objetos de programación. Objeto que no funciona, objeto que debe ser eliminado, por otro lado si uno no instala la última actualización de “no sé que”, las computadoras poco a poco dejan de funcionar porque ya no están a la moda o no les han pasado los últimos chismes, errores de esos mundos. Paulatinamente uno se va convirtiendo en un cajero de dinero automático, lo colocan a uno en un lugar que funcione y ahora con esta moda del 24/7 uno está trabajando todo el día. Bendito correo electrónico, celular y demás aparatos que nos mantienen conectados al mundo. Me hacen sentir un objeto que funciona muy bien.

Y si tenemos suerte, los fines de semana podremos dedicarnos a deleitarnos una carnita asada en familia al estilo gringo o empezar a organizar la semana de nuevo.

No obstante, uno puede agarrar una hoja en blanco y ponerse a planear su vida de manera informal. Soñar en todas las variaciones que se pueden crear en periodos cortos de tiempo con ideas precisas. Sentarse y pensar son actividades que van de la mano. Es como esa hora del recreo en la infancia en donde uno juega consigo mismo compenetrándose con su entorno, con los otros. Ante todo, Perenganito perdió sus  diez canicas ojos de pescado, pero ganó una bombachota. Eureka, uno ha dibujado como quiere ser en la semana.

Y sólo fue sentarse para hacer dibujitos o escribir alguna idea. Cabe señalar que el desarrollo de Software se realiza de manera similar. Por una parte, es concebirse como un viajero que ha llegado a su destino final y de manera paralela sigue en el viaje. Trabajar en las ideas antes de malgastar el tiempo escribiendo código. Papel y pluma para esquematizar las facetas de un proyecto. <Concentrancia> ante todo. La computadora como medio para realizar un determinado objeto y no como no como un fin, es decir un carpintero cuando utiliza un martillo para clavar un clavo, sabe de manera inmediata que su martillo es una herramienta de trabajo para terminar una ventana, puerta, decoración en una casa pensada mucho antes de la llegada del martillo. Incluso si la casa fuera muy, pero muy moderna y tuviera martillos incrustados por todas partes. El martillo formaría parte del todo. La casa de Martillo, la casa del martillo, el martillo de la casa, la casa sin martillos, entre otras, son otra historia.

Un buen debraye mental es la diferencia entre un soñador que vislumbra todo ese mundo mágico versus una persona loca que no sabe ni donde está. Sea primero el sueño o el mirarse caminando, en alguna parte de la travesía será necesario hacerse la pregunta básica que las amebas se hacen: ¿dónde estoy? ¿quién está a mi alrededor para saber si voy a ser comido?, todo es un proceso y la verdad es que nunca termina realmente.

El diseño de Software requiere de ensayos que contienen diagramas de flujo, datos, esquemas organizados, descripciones textuales o anotaciones que muestran como los objetos se moverán e interactuaran con el resto. Las estrategias hablan de los modos de ser de los programadores o de las personas. Al final, el desplome de la bolsa de valores, la ignorancia de un jefe, el tráfico de la ciudad, la recesión económica de un país, la lógica diseñada para el plan de acción, los abismos informáticos se convierten en situaciones que no se pueden controlar. Uno lucha por cada bocanada de aire en esta vida, uno tiene el siguiente fin de semana para repensar sus estrategias cotidianas o el código a la mano para reescribir aquellas cosas que no quieren funcionar con los famosos lenguajes de programación. Si la vida es un proceso que culmina con la muerte, pues yo opino que hay que disfrutar el viaje. Ni modo aquí nos toco vivir.

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