Dinámica territorial de la ciencia y la tecnología en México

El propósito central del presente artículo es realizar un primer acercamiento espacio-temporal de la ciencia y tecnologíaen México a través de dos indicadores georeferenciados: el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y la solicitud de patentes. Con la aplicación de la técnica de análisis centrográfico se registra cartográficamente su estructura en Méxicodando cuenta de las principales características y tendencias espacio-temporales de cada uno y de sus correlaciones y diferencias. Este análisis pone en relieve las asimetrías regionales características del desarrollo capitalista y aporta elementos claves de carácter espacial para conocer su comportamiento y replantear en México políticas y estrategias de impulso de la actividad científica y tecnológica.

La generación de conocimientos y la producción de la tecnología

En el contexto de la era de la información y de la revolución tecnológica que ha desencadenado la producción de nuevos conocimientos y de tecnología factores cruciales de crecimiento y desarrollo de las economías nacionales1, México, como país en desarrollo, ha encarado el reto estratégico de impulsarlos a través de diversas políticas de apoyo a la investigación y de producción tecnológica. A pesar de la existencia del Sistema Nacional de Investigadores, si tomamos como indicador las solicitudes de patentes, observamos que no ha habido en el país un mejor desempeño en creación de tecnología. En el caso de México, estudiosos del tema insertan a las patentes dentro de la lógica de la innovación institucional, organizacional y productiva, indicando que la pérdida de productividad y competitividad mexicanas es signo, precisamente, de la debilidad tecnológica innovadora nacional2.

La importancia estratégica de la investigación y el desarrollo y el sistema de patentes

Las patentes forman parte de la dinámica internacional de la industria. Fueron establecidas como el principal mecanismo de recuperación de la inversión en generación de conocimiento aplicado; esto es, en actividades de investigación y desarrollo (IyD). El razonamiento de tipo económico plantea que este mecanismo redunda en un mayor desarrollo tecnológico y beneficio social.

Una patente es definida por la Organización Internacional para la Protección Intelectual (WIPO por sus siglas en inglés) como “el derecho concedido por un Estado o una representación de varios Estados, que permite a un inventor excluir al resto de las personas de una explotación comercial del invento patentado por un periodo limitado, generalmente de 20 años”3. El concepto de patente es tratado de forma similar por las diferentes instancias nacionales.

La fuerza de tarea sobre patentes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)4 determina, en sintonía, que las patentes son concedidas a individuos, empresas u otras entidades, siempre y cuando la invención sea novedosa, no obvia e industrialmente aplicable. A cambio de los derechos adquiridos, el solicitante debe revelar la información relativa a la invención para la cual busca protección.

En México, el Instituto Nacional de la Protección Intelectual (INPI) es la oficina de gobierno encargada de la gestión de derechos de propiedad intelectual, que comprende las invenciones (patentes, modelos de utilidad, diseños industriales y esquemas de trazado de circuitos integrados) y los signos distintivos (marcas, avisos y nombres comerciales y las denominaciones de origen).

En nuestro país, el costo aproximado de una patente de cobertura nacional es de MN 7,580 pesos, mientras que una cobertura internacional asciende a alrededor de MN 400,000 pesos.

Ya que las patentes constituyen una forma de registro de las aplicaciones del conocimiento que se pretende aprovechar en la industria, la OCDE considera que las estadísticas e indicadores correspondientes a ellas reflejan procesos económicos trascendentales; en particular, la dinámica del sistema de innovación y de algunos factores que sustentan el crecimiento económico, como las trayectorias tecnológicas, los patrones de colaboración para la innovación y la intensificación e internacionalización de las actividades de ciencia susceptibles de transferencia a campos de la tecnología5.

Algunas características de la distribución espacial de la concesión de patentes

La OCDE ha llevado a cabo un diagnóstico de la distribución espacial de las patentes solicitadas en las oficinas de los E.U.A., Europa y Japón, países que concentran la mayor proporción de ellas. (Figura 1)6.

Por una parte, según la información de la OCDE de 2001, la solicitud de patentes se concentra en regiones acotadas de los países analizados (54% de las patentes se originan en el 10% de las regiones de estos países).

El índice de concentración regional es mayor para los siguientes países:

Por otra parte, se ha encontrado que las regiones predominantemente urbanas8 proveen el territorio más fértil para la de innovación. Más del 85% de las patentes de países de la OCDE analizados fueron solicitadas por inventores ubicados en regiones urbanas. Esto es particularmente cierto en los Países Bajos (95%), Japón (90%), Bélgica (88%), en los Estados Unidos (78%), Portugal (77%), Alemania (73%) y España (72%). Las regiones intermedias contribuyeron mucho menos a la actividad de patentes (14%). No obstante, en Canadá (96%), Polonia (55%), Noruega (contra 8%) y Austria (39%), las mismas son responsables de la mayor parte de la actividad de innovación. Finalmente, las regiones predominantemente rurales cubren solamente el 5% de las áreas de los países de la OCDE en que se originan patentes. Su participación en esta forma de creación de conocimiento es más sustancial en Irlanda (42%), Polonia (37%), Austria (33%) y Suecia (33%)9.

Una comparación de los índices de concentración geográfica de las patentes y de la población con educación terciaria (nivel universitario) muestra que, en la mayor parte de los países, la población con un alto nivel de habilidades está mucho menos concentrada que las patentes. Solamente en el Reino Unido el nivel de concentración de esta población es superior al de las patentes. Por tanto, el patrón geográfico del registro de patentes y de la población altamente capacitada no necesariamente coincide. La innovación requiere de insumos (capital físico) e infraestructura (laboratorios) que tienden a estar geográficamente más concentrados que el capital humano.

Las patentes mexicanas en el contexto de Iberoamérica

Un análisis de los datos sobre el registro de patentes de extranjeros en E.U.A. de 1975 a 1999 nos permite realizar una evaluación comparativa del desempeño de México frente a los países iberoamericanos10.

De acuerdo a los datos de México a través de los quinquenios, se observa que su desempeño en materia de patentes disminuye de 1980 a 1994 y se recupera al nivel de 1975-79 hasta el quinquenio 1990-1994. Es decir, mientras que España, Brasil, Venezuela y Chile muestran un ritmo de aumento que se mantiene constante, México refleja un crecimiento casi nulo durante 25 años: de encabezar la lista respecto a Brasil, Venezuela y Chile en el primer quinquenio, desciende al segundo lugar en el último.

Este débil desempeño en materia de patentes en buena medida obedece a que la economía mexicana descansa en empresas que efectúan actividades de investigación tecnológica de forma sólo marginal. Esto nos señala que en Méxicohace falta robustecer la vinculación entre las universidades y las empresas y que carecemos de programas de estudio orientados a campos de aplicación del conocimiento y de desarrollo de competencias profesionales vinculadas consistentemente con las empresas.

De acuerdo al índice de adelanto tecnológico reportado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), México es considerado un líder potencial11. La capacidad de las diferentes regiones del país es relevante, pero ha sido insuficientemente valorada. Los retos y oportunidades estatales y regionales son significativos, considerando la alta concentración de población y empresas en las grandes ciudades y la gran dispersión de los pequeños asentamientos rurales, en especial en la región sur-sureste.

El Sistema Nacional de Investigadores

Los indicadores de Recursos Humanos se refieren al potencial con el que cuenta un país para el desarrollo de la ciencia y la tecnología (CyT), por lo general, se habla de personal en formación y personal activo. En el caso de México, en la década de los ochenta, se creo el Sistema Nacional de Investigadores, bajo la siguiente premisa: “?.es prioridad del Gobierno Federal asegurar que el país cuente con una comunidad científica vigorosa que logre avances en el conocimiento universal y que esté atenta a colaborar en la solución de los problemas nacionales12.”

Desde entonces, se busca fortalecer el desarrollo de recursos humanos dedicados a la investigación de alto nivel en todas las entidades del país. “El Sistema Nacional de Investigadores, a través de sus miembros, es una agrupación en la que están representadas todas las disciplinas científicas que se practican en el país y cubre a una gran mayoría de las instituciones de educación superior e institutos y centros de investigación que operan en México. En este sentido coadyuva a que la actividad científica se desarrolle de la mejor manera posible a lo largo del territorio y a que se instalen grupos de investigación de alto nivel académico en todas las entidades federativas”13.

El SNI clasifica a sus investigadores en cuatro niveles: Candidato, Nivel I, Nivel II y Nivel III de acuerdo a los criterios de evaluación que define cada una de las Comisiones Dictaminadoras de las siete áreas de conocimientos que lo integra. Las áreas establecen el ordenamiento de las disciplinas de acuerdo a su vocación, afinidad y objeto de estudio. Éstas son:

Àrea I: Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra.

Área II: Biología y Química.

Área III: Medicina y Ciencias de la Salud

Área IV: Humanidades y Ciencias de la Conducta

Área V: Sociales

Área VI: Biotecnología y Ciencias Agropecuarias

Área VII: Ingeniería y Tecnología.

Las Comisiones Dictaminadoras son responsables de precisar los parámetros de productividad del trabajo científico y tecnológico para calificar a los aspirantes de nuevo ingreso y refrendar la pertenencia al SNI de los tres diferentes niveles. Cada área establece un marco general de evaluación de los investigadores, el procedimiento de evaluación, los elementos de evaluación (productos de investigación y desarrollo tecnológico), la participación en actividades educativas y las actividades concernientes a la divulgación de la ciencia. Para la promoción y refrendo de los Niveles II y III, cuentan la creación de infraestructura, la ponderación de la calidad y el impacto de la producción científica, y el ejercicio de liderazgo académico.

Con relación a las patentes, cada área especifica en cuál rubro es evaluada como criterio de la productividad científica del investigador. Mientras que en algunas áreas son consideradas elementos de evaluación, en otras son calificadas como creación de infraestructura. De esta manera, se reconocen las patentes generadas, las patentes certificadas y el uso productivo de las patentes como aspectos relevantes de aplicación de la investigación científica.

Los miembros del SNI representan un porcentaje del potencial activo por su elevada formación académica y por realizar labores de investigación de alto nivel. Por tanto, el SNI se vuelve un indicador importante, por un lado, de la capacidad que tiene nuestro país para crear y desarrollar conocimientos que puedan transformarse en beneficios tangibles para la población, y, por otro, como reflejo de la inversión que dedica el país para consolidar el Sistema Nacional de Innovación, para el cual los recursos humanos con alto grado de calificación son una de las piezas fundamentales.

Mucho se ha escrito sobre la incapacidad del mercado laboral -principalmente en los lugares en dónde se forman estos recursos-, integrado por las Instituciones de Investigación y de Educación Superior y del sector industrial y social, para generar los empleos que absorban los recursos humanos con alta calificación académica, ocasionando la concentración regional de los mismos o su movilidad a otras regiones y sectores dentro o fuera del territorio nacional, con el consecuente éxodo de ideas y potencial de innovación. Esta situación se traduce en rezagos con relación al desarrollo, dada la aplicación de las contribuciones fiscales en rubros ajenos a la producción científica y tecnológica, implicando costos sociales a largo plazo.

Un diagnóstico sobre la centralización de las actividades de ciencia y tecnología arroja como resultado que persiste una alta concentración de las actividades en CyT en el Distrito Federal (D.F.) en términos de investigadores (50%), programas de posgrado (34%) y estudiantes de esos programas (62%). De los 244 programas de posgrado que han alcanzado el parámetro de “Alto Nivel”, 108 se ubican en el D.F., seguido por Nuevo León con 21 y Baja California con 20. En el resto de las entidades federativas no se cuenta con programas de este tipo. Es de suponer que los instrumentos de apoyo en CyT (fondos y estímulos fiscales) son canalizados en congruencia con esta concentración, impidiendo el desarrollo de estas actividades en otras entidades federativas.

El aumento en el número de investigadores del SNI es reflejo de su fortalecimiento, aunque el mismo esté distribuido desigualmente en los diferentes niveles y en las entidades federativas. Podemos observar, con base en las estadísticas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), que el total de número de investigadores del SNI entre 1999 y 2005 creció de 7,252 a 12, 096, respectivamente, representando un aumento de 60%. Sin embargo, desagregando el total por niveles, el incremento no es homogéneo. Con referencia a este período, la categoría de Candidatos aumentó de 1318 a 2109, equivalente al 62%, el Nivel I, se deslizó de 4191 a 6558, correspondiente al 64%, el Nivel II, creció de 1159 a 2306, representando un 50%, y, finalmente, el Nivel III, lo hizo de 584 a 1123, constituyendo el 52%. Si se calcula el Coeficiente de Localización (QL)14 para cada categoría, el resultado que arroja es para los candidatos 1.03, Nivel I, 1.06, Nivel II, 0.83 y Nivel III, 0.86. Esta proporción nos muestra que la base de la pirámide del SNI que integra a los candidatos y al Nivel I muestra que el crecimiento de estas dos categorías está sobrerepresentado frente al comportamiento global de los investigadores, mientras que la cúspide formada por el Nivel II y III, está subrepresentado con respecto al global, lo que indica un estancamiento en el desarrollo del SNI.

La dinámica territorial de la ciencia y tecnología en México

En la primera parte del documento se mencionó que el propósito central del presente trabajo consiste en realizar un análisis exploratorio de la dinámica territorial de la ciencia y tecnología en México. En las secciones anteriores comentamos las implicaciones que tiene el desarrollo tecnológico en el crecimiento de los países y del papel que tiene el sistema de patentes como señal de la innovación regional. Vimos la desigual participación de los países en la generación de patentes y en el caso de México, en comparación con otras economías, destacando su estancamiento en los últimos años.

De manera similar, nos interesamos en el comportamiento del personal dedicado a la investigación científica en México. Referente a este punto, se señaló que la principal referencia para captar esta actividad es el Sistema Nacional de Investigadores que con más de treinta años ha sido la concretización de la política federal para el desarrollo científico del país. A lo largo de este tiempo el número de miembros del SNI ha mantenido un crecimiento constante y las exigencias de evaluación se han intensificado al punto que el número y nivel de miembros pertenecientes al Sistema es uno de los mejores indicadores de consolidación científica de las instituciones. Cabe señalar que este desarrollo no es homogéneo en el país, presentando fuertes disparidades regionales en cuanto a la participación dentro del SNI. En reconocimiento a estas disparidades regionales se ha implementado una serie de estímulos para arraigar investigadores en zonas atrasadas. Un ejemplo consiste en los estímulos económicos del SNI que son mayores en la provincia y la existencia de programas para fortalecimiento del profesorado de universidades fuera de la ZMCM.

Un análisis espacio-temporal de la ciencia y la tecnología nos ilustra la manera en que se distribuyen territorialmente estas actividades en el país. Recientemente, en numerosos trabajos de las ciencias sociales y humanidades se observa un interés creciente por tratar la dimensión espacial en sus temas de trabajo. Esto no es casual y mucho se ha discutido sobre esta nueva dirección15. A pesar de que existe un importante repertorio de métodos y técnicas de representación y análisis espacial, éstos están de algún modo dispersos entre ciertas disciplinas y poco difundidos entre la mayoría de estudiosos. Cuando se da la ocasión de abordar explícitamente la dimensión espacial en estos análisis, la inmensa mayoría de las ocasiones se hace uso de mapas temáticos para ilustrar una serie de datos. Es a través del análisis del investigador que descubre en el mapa una serie de estructuras y procesos, que difícilmente tablas o gráficas podrían aportar. Consideramos que esto es un avance interesante y nos habla que hay “algo” que los mapas, o más bien el espacio, nos puede decir sobre el problema de estudio. Sin embargo, ante procesos más complejos, captar ciertos patrones espaciales, en ocasiones, no es tan claro, y se dificulta una interpretación a simple vista de las representaciones cartográficas. Esto puede ser salvado por medio del uso de las técnicas de análisis espacial.

En la vena de la geografía cuantitativa, se pueden distinguir dos familias de análisis espacial: la referente al análisis de de la diferenciación espacial y la que trata las interacciones espaciales16. Dentro del repertorio de herramientas para analizar la localización de objetos y actividades en el espacio, el análisis centrográfico es un recurso poco utilizado a pesar de su simplicidad y gran potencial para sintetizar estructuras espaciales. Este instrumento de análisis se aplica en el presente trabajo para el examen de los datos del SNI y el registro de patentes y nos permite observar y comparar de manera sintética los grandes patrones y su evolución en territorio nacional.

Metodología de Análisis centrográfico

El análisis centrográfico es una técnica de análisis espacial que permite obtener los parámetros de tendencia central, de la dispersión y de la orientación en el espacio de la distribución de un conjunto de puntos georeferenciados. Nos presenta de manera sumamente explícita y sintética diversos aspectos de la repartición espacial de un fenómeno, tales como el grado de concentración, la forma de la dispersión, el efecto corredor, etc. En otras palabras, se trata en cierta forma de la extensión de los parámetros base de la estadística descriptiva clásica (media, mediana, moda, desviación estándar, etc.) a variables con referencia espacial. Es importante tener en cuenta que esta técnica es recomendable para la descripción de distribuciones espaciales explícitamente organizadas en torno de un centro, o de estructuras espaciales simplificadas a un modelo monocéntrico.

Para efectos de una lectura rápida de los resultados de esta técnica basta comprender que los cálculos identifican el centro de gravedad (equivalente a la media en estadística descriptiva) y de dispersión (equivalente a la desviación estándar) de una distribución espacial. Así, el centro de gravedad estará situado en la intersección de los ejes de las elipses de dispersión. Las superficies de las elipses nos dan cuenta del grado de dispersión de la distribución con respecto al centro de gravedad y el grado de alargamiento de uno de los ejes con respecto al otro, con sus respectivas ángulos de inclinación nos describen la forma y orientación de la repartición espacial de los puntos (en cierto modo también pueden ser considerados como el primer y segundo factor de un análisis de componentes principales).

Distribución espacio-temporal de la ciencia y la tecnología en México

La solicitud de patentes ofrece un primer acercamiento a la medición de la actividad tecnológica. Para ello, se obtuvo la distribución por estado de patentes solicitadas con base en información del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). La distribución territorial muestra una clara concentración en un puñado de estados y una presencia casi nula en otros. Para el 2005 el 64.1% de la solicitud de patentes se concentró en sólo cuatro estados; el Distrito Federal (D.F.) con 31.7%, Nuevo León (N.L.) con 11.7, Jalisco con 10.4% y el Estado de México con 10.4%. Si sumamos al D.F. el Estado de México para efectos de delimitar el área metropolitana de la ciudad de México tenemos que estos dos estados están generando el 41.1% del total de solicitudes de patentes.

Podemos ver que existen tres grades polos de actividad tecnológica: el área metropolitana de la ciudad de México, el área metropolitana de la ciudad de Monterrey el área metropolitana de la ciudad de Guadalajara. En el Mapa 1, se han cartografiado los estados de la república mexicana por solicitud de patentes a partir de 5 rangos, el primero incluye a todos los estados con solicitudes de patentes que van de 10 a 179. En este rango además de los cuatro estados antes mencionados se agregan Chihuahua con 4.8%, Coahuila 4.6%, Guanajuato 3.9%, Puebla 3.9%, Querétaro 3.9%, Morelos 2.5% y Michoacán con 1.8%. Los estados de Baja California Norte, Durango, Zacatecas, Nayarit, Guerrero y Campeche son los que corresponden al rango menor que mide de 0 a 2 patentes.

Analizando sólo el rango superior, el mapa nos muestra dos regiones que concentran la actividad de patentes. Por una parte, tenemos una región en el norte del país que comprende tres estados; Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, y una región centro-occidente que tiene como polos a la ciudad de México y la ciudad de Guadalajara. En cambio, los rangos intermedios e inferiores se presentan de manera dispersa: se disgregan de manera discontinua en el norponiente y suroeste del país y en parte de la región del Golfo de México y el Caribe.

En el Mapa 2 se muestra la distribución de SNI por estado. Llama la atención que la distribución de SNI no coincide totalmente con la distribución de solicitudes de patentes. El área metropolitana de la ciudad de México presenta una altísima concentración del SNI mientras que las patentes tienen una concentración significativamente menor, aunque sigue siendo la región que más patentes solicita en el país. En el caso contrario podemos observar que el Estado de Nuevo León tiene una concentración pequeña del SNI (3.2%) sin embargo su participación en solicitud de patentes es de 11.7% del total nacional. Con esto podemos inferir que Nuevo León que cuenta con algunas de las industrias más dinámicas y poderosas del país y probablemente esté generando actividad tecnológica en sus instituciones de producción de conocimiento con una mayor vinculación directa con la industria o incluso dentro de la propia industria. Otros casos que llaman la atención por su discrepancia entre miembros del SNI y solicitud de patentes son Chihuahua y Coahuila con mayor participación en patentes que en miembros del SNI, y en el caso contrario Baja California y Michoacán con mayores participaciones en miembros SNI que en producción de patentes.

En el Mapa 3, se ha hecho un comparativo entre las solicitudes de patentes en el año 2000 y el año 2005. Utilizando un análisis centrográfico podemos apreciar que el centroide geométrico se ubica en Querétaro y la primera elipse roja a partir de este centroide correspondiente al año 2000 cubre más del 60% de las observaciones. Lo interesante de este mapa es que el centroide para el año 2005 (marcado en azul) se ha desplazado hacia al norte y modificado su orientación con dirección a N.L. Otro cambio claro es la ampliación del área geográfica de la primer elipse. Estos cambios indican un mayor peso de las entidades del norte del país y un mayor peso relativo de Nuevo León en la generación de solicitudes de patentes.

La otra variable analizada en este ejercicio es la distribución de los miembros del sistema nacional de investigadores. Al cartografiar esta variable podemos apreciar en el Mapa 4 la distribución de los miembros SNI en cada entidad federativa, que es un primer indicador de los recursos humanos disponibles para investigación en cada estado y un indicador indirecto de la distribución de la infraestructura científica del país. La distribución espacial de los miembros del SNI muestra una alta concentración similar a los patentes pero también algunos patrones espaciales sustancialmente diferentes.

El Distrito Federal concentra al 45.1% del total de miembros del SNI, el estado de México tiene el 5.8%, si estos dos estados los tomamos juntos para efectos de delimitar el área metropolitana tenemos que esta zona concentra al 50.9% del total. En importancia le siguen a esta zona, Morelos con 5.8% (algunos autores incluyen este estado también dentro del área de influencia de la Ciudad de México), Jalisco con 4.8%, Puebla, 4.2, Nuevo León 3.2% y Guanajuato con 3.0%, el resto de los estados fluctúan entre 2.9 y 0.1%.

Los patrones diferentes de distribución espacial de patentes y SNI, se pueden apreciar al comparar los Mapas 3 y 4. Estos mapas muestran que la distribución del SNI ha persistido, aunque presenta un ligero alargamiento de sus elipses de dispersión en el periodo 2000-2005, a diferencia de la distribución de las patentes que, como ya indicamos, se ha desplazado en cierta medida hacia el norte. También es importante notar que la distribución del SNI, fuera de su alta concentración en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, muestra una repartición más uniforme en el territorio nacional.

Los Mapas 5 y 6 examinan si existen diferencias en la distribución espacial entre diferentes niveles de SNI. El Mapa 5 muestra la comparación entre los niveles de Candidato y SNI III. Podemos apreciar que la concentración de SNI III es mucho mayor en la zona central del país y las elipses de dispersión son significativamente menores a las de Candidatos. En la figura 6 se comparan para el año 2005 los niveles de Candidato y SNI III. Como se puede observar en el mapa prácticamente se han ampliado y desplazado hacia el norte las elipses de dispersión de los candidatos respecto a 1999, mientras que no existe un cambio significativo en la distribución espacial de SNI III.

Conclusiones

El objetivo de este artículo se centró en realizar una primera exploración sobre la distribución geográfica y temporal de dos de los indicadores importantes de la ciencia y tecnología en México. Consideramos que para obtener un panorama más completo y fidedigno sobre el tema, deben integrarse otros indicadores que reflejen las diversas caras de la actividad científica y tecnológica del país. Entre estos aspectos, la dimensión espacial ha sido hasta hace poco una dimensión abordada superficialmente en los estudios del desarrollo científico y tecnológico del país. En un análisis de tipo exploratorio consideramos necesario establecer referencias espaciales y temporales, además del análisis detallado de las políticas públicas relacionadas con el impulso de la ciencia y tecnología que se han instrumentado en las últimas dos décadas. Los resultados de este trabajo pueden ser sintetizados por los siguientes puntos.

I. En cuanto a la dinámica territorial de la ciencia y tecnología en México.

* El análisis cartográfico de los indicadores georeferenciados muestra una clara concentración regional de la actividad científica y tecnológica congruente con los polos de desarrollo económico del país y una casi nula presencia en las regiones y entidades federativas con rezago económico.

* La evolución de la distribución espacio-temporal de los mismos indica que la dispersión de estas actividades es lenta con un claro desplazamiento geográfico hacia el norte del país.

* La distribución espacial de la actividad científica difiere evidentemente de la distribución espacial de la actividad tecnológica, a pesar de coincidir geográficamente sus centroides en la región centro del país.

* Desagregando los diferentes niveles de clasificación del SNI se observa un proceso gradual de dispersión encaminado hacia una mayor cobertura geográfica del país.

II. En cuanto a las técnicas de análisis espacial.

* En este trabajo, donde se analiza la dinámica territorial de la ciencia y tecnología en México, se muestra la importancia de integrar la dimensión espacio-temporal para una comprensión más integral del problema de estudio.

* En una primera parte del análisis de las patentes y los miembros del SNI, se abordó la descripción de una cartografía temática que por si misma ya nos informa de estructuras regionales que en tablas o gráficas sería difícil observar.

* Si bien la cartografía temática de las dos variables permiten hacer comparaciones entre los dos mapas, es necesario recurrir a herramientas más sofisticadas para identificar con precisión algunos parámetros de la distribución espacial de las actividades científicas y tecnológicas. Efectivamente, el estudio muestra la utilidad de la técnica del análisis centrográfico al identificar, los centroides, centros de gravedad, el grado y forma de la dispersión espacial y la evolución en el tiempo de las dos variables.

* Por último, consideramos que con este ejemplo sencillo se ilustra la utilidad de incorporar en los estudios de las ciencias sociales las técnicas del análisis espacial. Esto implica un reto ya que estas técnicas se encuentran dispersas entre distintas disciplinas y se han encontrado un mayor desarrollo en la vena del análisis cuantitativo teniendo un camino por recorrer los trabajos de corte cualitativo.

1 Castells, Manuel, 1999, La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. I. La sociedad red. México: Siglo XXI., Chandler D. Alfred Jr., y James W. Cortada (Eds.), 2002, Una nación transformada por la información. Cómo la información ha modelado a Estados de América desde la época de la Colonia hasta la actualidad, Ed. Oxford, México:Oxford University Press, Delabre, Raúl Trejo (2006). Viviendo el Aleph. La sociedad de la información y sus laberintos. España: Comunicación educativa., Rifkin, Jeremy (2000). La era del acceso. La revolución de la nueva economía. España: Paidós.

2 Foro Consultivo Científico y Tecnológico (2006). Conocimiento e Innovación en México: Hacia una Política de Estado. Elementos para el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa de Gobierno 2006-2012, México, Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

3 Para la WIPO misma, la mayoría de los países consideran un invento como una solución nueva a un problema técnico. WIPO (2001). Understanding intellectual property, E.U.A.: Nueva York, p. 5.

4 OEDC son las siglas en inglés de la OCDE.

5 OECD (2006) Compendium of patent statistics, Europa, OECD, p. 3.

6 OCDE, “Panorama de la Ciencia y la Tecnología”, OCDE, 2003.

7 Los conteos se basan en la fecha de solicitud inicial del registro de la patente, el país de residencia del inventor y de conteos fraccionarios. Incluye patentes solicitadas en las oficinas de Europa, los E.U.A. y Japón.

8 La OCDE define una región como predominantemente urbana si menos del 15% de su población vive en comunidades rurales, rural si más del 50% vive en comunidades rurales e intermedia si la proporción de su población que vive en comunidades rurales es entre el 15 y el 50%. OECD (2005), Regions at a glance, p. 178.

9 OECD (2005) “Chapter 1. Patents: protecting and commercialising knowledge. Geographic concentration of patents”, en Science, Technology and Industry Scoreboard 2005 – Towards a knowledge-based economy. PECD. Consultado en: junio 2007. Disponible en: .

10 Nos remitidos a los datos de las patentes de residentes mexicanos registradas en E.U.A. por dos razones. La primera, obedece a que la base de datos de la Oficina de Patentes en México no tiene disponible su base de datos, ni posee el mismo nivel de sistematización de la institución correspondiente en E.U.A. La segunda, responde a una lógica económica ligada al tamaño del mercado: los mexicanos y otros extranjeros registran patentes en E.U.A. ya que el impacto comercial de una protección de patentes es mucho mayor en E.U.A. y su explotación es más redituable dadas las dimensiones del mercado.

11 El índice de adelanto tecnológico clasifica a los países en cuatro categorías: líderes, líderes potenciales, seguidores dinámicos y marginados. Se centra en cuatro dimensiones de la capacidad tecnológica: creación de tecnología, difusión de innovaciones recientes, difusión de viejas invenciones y conocimientos especializados. ONU, Informe sobre Desarrollo Humano 2001. Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano, México: Ediciones Mundi Prensa 2001, p. 47, 48.

12 Acuerdo Presidencial del 26 de julio de 1984, modificado en 1999. .

13 Página electrónica del CONACYT, sobre el Sistema Nacional de Investigadores. .

14 El Coeficiente de Localización es un indicador que compara el crecimiento de un grupo con respecto al crecimiento del total: si el valor es uno, el subgrupo muestra un crecimiento semejante al global, menor a uno, señala que creció por debajo del ritmo del total y mayor que uno, muestra un crecimiento más dinámico que el global.

15 Goodchild, M. F. and D. G. Janelle, Spatially integrated social science, Oxford, New York, Oxford University Press, Steinberg, S. J. and S. L. Steinberg, GIS : geographic information systems for the social sciences : investigating space and place, Thousand Oaks, Calif., SAGE Publications, 2006.

16 Puman, D., Les interactions spatials. Paris, Armand Colin, 2002 Sanders, L., Modèles en analyse spatiale, Paris, Hermès Science Publications, Lavoisier, 2001.

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Salomón González Arellano*

Linda Hanono Askenazi*

Alejandro Mercado Celis*

Estela Uribe Iniesta*

Laura Villavicencio Pérez**

* Profesores-Investigadores, UAM-Cuajimalpa.

** Responsable de la Gestión de vinculación y posgrado, UAM-Cuajimalpa.

Copyright Universidad Autonoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Sep/Oct 2007

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