¿Movimientos sociales en la Red? Los hacktivistas

La guerra contra el narcotráfico en México ha costado más de 42 mil muertos, 13 mil desaparecidos, 60 mil niños huérfanos y 1 millón 600 mil desplazados. Si guardáramos un minuto de silencio por cada una de las personas que han muerto ha causa de la guerra contra el narco, tendríamos que permanecer callados 29 días completos. Por otro lado, México es un país soberano: sin luz, sin energía, sin inversión, pero soberano. La privatización del los recursos naturales es una realidad inminente. Pobre de México. Sedientos mexicanos.

Tomando en cuenta que la cantidad de agua del planeta es aproximadamente de 1.400 millones de Km^sup 3^ y solo 36 millones corresponden a las reservas de agua dulce, es decir 2,6% del total (Barlow/Clarke, pp. 5-8), es claro que la redefinición y revaloración de los espacios geográficos ricos en este recurso adquieren una nueva dimensión de creciente disputa, tanto geoeconómica como geopolítica.

La forma y ritmo de consumo de agua dulce que crecientemente obligan a monopolizar y apropiarse de las principales reservas, responden a la intrínseca modalidad depredadora del capitalismo. Cada 20 años el consumo de agua dulce se duplica, es decir, un índice más de dos veces superior al ritmo de crecimiento poblacional mundial.

Gran parte de ese consumo se pierde en fugas, pero a diferencia de la imagen popularizada, el consumo humano directo corresponde únicamente a 10%. Las actividades industriales consumen 25%, y entre 65% y 70% se atribuye a las actividades agrícolas. Como entre estas últimas la mayoría del consumo Io gestionan las agroindustrias, deben considerarse como parte de las actividades industriales altamente despilfarradoras del vital recurso. Dicha relación porcentual se redefine constantemente, sobre todo cuando viejos y nuevos procesos productivos hacen un uso intensivo de agua. La industria automotriz en promedio requiere de 400.000 litros para fabricar un automóvil; la microelectrónica usa miles de litros de agua desionizada para la fabricación de procesadores; mientras que en la explotación de las reservas de petróleo no convencionales, como las arenas bituminosas de Canadá, se requieren de nueve barriles de agua para extraer uno de petróleo (Barlow/Clarke, p. 15).

Ante el acelerado y constante incremento de las necesidades capitalistas de consumo de agua por parte de la industria y los grandes centros metropolitanos, se ha intentando sobrellevar la escasez a costa del saqueo de múltiples fuentes que alimentan los focos de consume.

Se han puesto en práctica numerosos proyectos que monopolizan de manera más eficiente las distintas reservas de agua del planeta (trátese de acueductos, plantas de desalinización, etc.). Esa es una tendencia que debe entenderse como uno de los primeras pasos hacia la privatización de esas reservas por los capitales involucrados en el negocio.

En consecuencia, resulta obvia la preocupación del Banco Mundial (BM), por colocar a las corporaciones multinacionales (CMNs) de los acreedores en el gran negocio del agua como «gestionadores» de las principales reservas de agua dulce del orbe, así como de su almacenaje, distribución y potabilización.

Para lograrlo, el BM, por un lado, impulsa la concentración del «manejo de cuencas hídricas» en manos de ONGs internacionales que financia -Conservation International (CI), World Wide Found for Nature (WWF) y otras que reciben fondos directamente de la Agencia de Cooperación Internacional de Estados Unidos (AID).

Generalmente, los recursos de las agendas de cooperación internacional de Alemania y España, entre otras, se han restringido a la inversión regulada en infraestructura (acueductos, presas, etc.), dejando espacio para que el capital de EEUU controle y usufructúe directamente el recurso de otros países -un señalado fenómeno al menos en América Latina, zona altamente rica en biodiversidad que al atraer lluvias también se vuelve opulenta en agua. Ello responde tanto a las crecientes y derrochadoras necesidades de EEUU, como a la intensa crisis de sus reservas disponibles. Según cálculos conservadores, en el futuro próximo tan solo el sector industrial de ese país estará consumiendo más de 1.500 millardos de litros de agua dulce y generando 300 millardos de litros de desechos por año (Barlow/Clarke, p. 8).

En tal contexto, es de esperarse que en los 214 sistemas fluviales internacionales más importantes, cada uno compartido por dos o más naciones y de los que dependen cerca de 40% de la población mundial (IPCC), se intensifiquen los conflictos por el control y usufructo de este vital y singular recurso. De hecho, ya existe un considerable número de disputas. Las pugnas pasibles de desencadenar conflictos bélicos son factibles, ante todo, alrededor de las aguas de los ríos Eufrates, Ganges, Indo, Jordán, Nilo y Tigris. En América Latina, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, Intragovernment Panel on Climate Change), estos conflictos podrían involucrar a Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá y otros países cuyos territorios colindan con la cordillera de los Andes.

Cobijadas por el Plan Puebla Panamá (PPP), grandes empresas estadounidenses se preparan para ingresar al sur de México y a territorio centroamericano. Lo hacen con discreción. Su entrada esta completamente fuera del radar de Washington y del alcance del publico estadounidense, dice a Proceso Julie Light, editora general de CorpWatch, organización con base en California que viene siguiendo de cerca el “apetito” de las grandes compañías por los recursos y la biodiversidad que florecen en el sur de México y en America Central. Dicho avance es continuamente confirmado por los informes de los organismos internacionales de crédito y las paginas de la prensa económica. El PPP encaja perfectamente con la agenda para America Latina, agrega Light, porque se trata de un Gobierno fervientemente favorable al libre comercio, tal como se le entiende en Washington.

Las dimensiones de la apropiación de los recursos hídricos de México-Centroamérica son de importancia mayor. México cuenta con una precipitación media anual de 780 mm o 1.530 millardos de m^sup 3^ de agua al año per capita, en sus ríos escurren 410 millardos de m^sup 3^; 14 millardos de m^sup 3^ de agua dulce se encuentran en los lagos y lagunas y 107 millardos de m^sup 3^ están almacenados artificialmente. Añádase que en Centroamérica hay aproximadamente 120 cuencas hidrográficas principales, de las cuales 23 son internacionales. Estas significan tan solo 19% de los sistemas hídricos de la región y 10,7% de las cuencas internacionales del planeta (Hernández/Rodríguez, p. 13).

Su objetivo: “Convertir al sur de México y a Centroamerica en una masiva zona de libre comercio”, según un informe de CorpWatch, realizado por el investigador Miguel Pickard. “Mas que un propósito altruista por hacer entrar a la región al Siglo 21. Es el cambio en la percepción de las corporaciones sobre el provecho que pueden sacar de los recursos naturales del área lo que impulsa el PPP”, afirma Pickard.

Por ejemplo, señala, la importancia del agua como recurso estratégico creció enormemente en la ultima década, y la región del PPP tiene reservas extraordinariamente abundantes. “Chiapas contiene cerca del 40 por ciento de las reservas de agua fresca de México, y con la mitad del País desesperado por el liquido, el estado es uno de los primeros blancos de la privatización”, agrega Ryan Zinn, coordinador del programa para Chiapas de la organización Global Exchange, también con sede en California. “Tanto Monsanto como la Coca-Cola se apuntan para quedarse con este nuevo mercado”. Un articulo en la pagina de Internet de Far and Near acerca de la ruta Maya, relata que es tan grande la penetración de la Coca-Cola que se la considera “bebida sagrada” entre los chamanes tzotziles de San Juan Chamula. México tendrá Coca-Cola pero no agua.

El resultado del gran negocio del agua se refleja en la intensa carrera por abrir el «acceso, gestión y usufructo» de ese recurso al «mercado global», provocando un Iguazú de proyectos y contratos para privatizar tanto reservas naturales y artificiales, así como los sistemas de almacenaje, distribución y tratamiento; todos a favor de CMNs estadounidenses y «aliadas» europeas.

Es el «gran negocio», porque, como indica Gérard Mestrallet, el CEO (Chief Executive Officer) de la Suez, «… el agua es un producto eficiente … normalmente sería gratis y nuestro trabajo es venderla … pero es un producto que es absolutamente necesario para la vida»; por ejemplo, Monsanto, de EEUU, cuyos planes según Shiva contemplan operaciones en la India y México, esperando obtener ventas por cerca de 420 millones de dólares, con una ganancia neta de 63 millones para 2008.

Para concretar su proyecto, Monsanto se asoció con Eureka Forbes/TATA, que controla cerca de 70% de la tecnología UV para potabilizar agua. También compró una empresa japonesa que desarrolla tecnología de electrólisis, y ha mostrado gran interés en comprar Water Health International.

En esta esfera es claramente manifiesta la estrecha simbiosis entre los Estados capitalistas centrales (ECC) y sus CMNs, por lo que la OMC y el BM están promoviendo y presionando la privatización de las reservas de agua e infraestructura relacionada, especialmente las de los Estados capitalistas periféricos (ECP). El BM acordó con Monsanto para que invierta en el notado proyecto, bajo presupuestos que responden, tal y como dice John Bastin del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, a que «el agua será la próxima infraestructura a privatizar».

Pero el interés también es por el petróleo, y por ello no sorprende que entre las corporaciones interesadas figure la Harken Energy Corporation, de la cual Bush fue uno de sus principales ejecutivos.

“Para acomodar el PPP al apetito por la energía, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anuncio un financiamiento inicial por 240 millones de dólares para cinco proyectos hidroeléctricos en el río Usumacinta”, en la Selva Lacandona, afirma Zinn.

Explica que en la región chiapaneca de Montes Azules, mas conocida por sus antiguas pirámides y especies en peligro de extinción como el tucán y el jaguar, esta ahora amenazada por la búsqueda del oro negro y el oro verde: el petroleo y la biodiversidad.

Según el informe de CorpWatch, algunas corporaciones interesadas en el sector energético son: Harken y la Applied Energy Services of Virginia; en puertos y transportes: Eagle Marine, Maya Kin Superferries of Texas y Prescott Follet and Associates.

En ferrocarriles: Genessee and Wyoming Inc., Santa Fe Corporation, Illinois Railroad, Kansas City Southern Railway, Mi- Jack Productos of Illinois, Anacostia and Pacific Railroad, CSX Transportations Incorporated y la Union Pacific-Southern.

Y en papel y productos forestales: International Paper y Temple Inland; en petroquimica: Exxon, MobilDow Chemical y Union Carbide; en biotecnologia: Monsanto, y en pesca: Ocean Garden.

Hoy la leyenda continua: hay una revolución nacionalista, socialista, interrumpida, inacabada, posible. En ella la nación y su encarnación -el Estado-,seguirá siendo dueña de sus recursos naturales y de sus empresas estratégicas, que explotara con responsabilidad, pulcritud y eficacia. Lo que ha fallado en todo el mundo aquí terminará por operar maravillosamente. Y si no, siempre podrá culparse de todo a la larguísima hegemonía política.

Tan solo considérese que el agua embotellada tiene una cotización mayor, por litro, que la del petróleo. Se trata de un negocio redondo, tanto por el envase plástico que Io produce una CMN extranjera, como por el agua nacional de la que se apropian y que una vez procesada nos la revenden. Este mercado está estimado a escala mundial en 22 millardos de dólares anuales, y ha incrementado desde 1995 sus ventas en 20% por año, alcanzando, para 2000, cerca de 89 millardos de litros (Barlow/Clarke, p. 96).

Dejando a un lado las limitaciones que impone el Artículo 27 de la Constitución, que señala el agua como de dominio directo de la Federación Mexicana, en el marco del TLCAN y la OMC el agua ha sido declarada por sus miembros como una mercancía que puede lanzarse al mercado como un «bien», un «servicio» o una «inversión».

ElIo permite que, al margen de la norma constitucional, los ECC, los organismos «internacionales» y las CMNs, interesados en actividades de inversión en ese rubro puedan «argumentar» que de no abrirse ese recurso al mercado mundial -y entonces a sus inversiones-, se estaría cayendo en una violación sancionable bajo las reglas del comercio internacional acordadas, tanto en el TLCAN como en la OMC. Debido a ostensibles vacíos o ausencias en la legislación sobre algunos recursos naturales, los actores interesados en usufructuarlos aprovechan la situación para violar el espíritu constitucional, ya que en el rubro de los recursos hídricos, al menos «formalmente», las concesiones totales o parciales no contradicen el Artículo 27, ya que el Estado seguiría teniendo el dominio directo sobre el agua. La inexistencia de candados constitucionales que coloquen al agua y la biodiversidad, por ejemplo, como recursos estratégicos, salvaguardas que sí existen con el petróleo, facilitan de cierto modo su saqueo incluso «legal».

Notas:

1. Existen tres formas generales de privatización del agua a nivel mundial que la mayoría de las veces involucra el aval de organismos internacionales como el BM: 1) una venta total de los sistemas de distribución, tratamiento y/o almacenamiento por parte del Estado a favor de las CMNs; 2) una concesión o subsidiariedad para que las CMNs se hagan cargo del servicio y del cobro por la operación y mantenimiento del sistema en uso. El cobro por el servicio y las ganancias son gestionadas en su totalidad por la CMN; 3) un modelo «restringido» en el que el Estado contrata a una CMN para que administre el servicio de agua a cambio de un pago por costos administrativos. La CMN puede o no hacer el cobro del servicio, pero en ambos casos no tiene acceso a las ganancias generadas. Aunque las tres formas se han aplicado en diversas partes del mundo, la más popular ha sido la segunda. En Ciudad de México se ha puesto en marcha la de tercer tipo, aunque es de esperarse que en las renegociaciones de 2003, se busque consolidar la segunda.

2. Según The Guardian Weekly, General Electric ha unido esfuerzos con el BM y George Soros para invertir millardos de dolares en el Global Power Fund, que sería el punto de partida para financiar grandes proyectos de agua y energía. Soros es quien en 1992 le apostó a John Major, primer ministro inglés, que los grupos inversionistas eran más poderosos que los gobiernos (Barlow/Clarke, p. 94).

3. «Considerando las experiencias relativas al agua del Banco, se pueden indicar los siguientes principios operatives:… se deben favorecer los acercamientos basados en incentives para Ia asignación del agua de diverses usos que compiten entre ellos, evitando una perspectiva discrecional vertical, es decir, de arriba-abajo … ello debe facilitar la participatión del sector privado en el subsector de uso de agua apropiado» (BID, p. 10).

4. Con fundamento en el Artículo 133 de la Constitución, esta prevalece sobre cualquier otra ley, incluyendo los tratados internacionales. El Artículo 89 Fracción X y el Artículo 76 constitucionales descalifican la idea popularizada por los country managers del BM, de que los tratados internacionales estén por encima de la Constitución (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2005, p. 389).

Referencias:

Copyright Editora El Sol, S.A. de C.V. Nov 10, 2002

La Jornada, México, 8/5/02, p. 8).

Barlow, Maude y Tony Clarke: Blue Gold, Canadá, Stoddart, 2002.

Barreda, Andrés: Atlas geoeconomico y geopolitico de Chiapas, Facultad de Filosofía y Letras, Tesis Doctoral en Estudios Latinoamericanos, México, 1999.

BID: «Strategy for Integrated Water Resources Management», ENV-125, Washington, D.C., 1998.

BID et al.: «Información hidrometeorológica para Ia competitividad», Plan Puebla-Panamá. Initiativa mesoamericana de prevención y mitigación de desastres: en Iniciativas mesoamericanas y proyectos, PPP, San Salvador, 2001.

Cepal: «Progresos realizados en la privatización de los servicios públicos relacionados con el agua: reseña por países de México, América Central y el Caribe», LC/R. 1697,1998.

Hanhausen & Doménech Consultores, S.C.: Water in Mexico: Government Objectives and Opportunities for Private Investment, The Institute of the Americas, 2000.

Hernández y Rodríguez: «Ambiente, conflicto y cooperación en Ia cuenca del río Lempa», Proyecto Conflicto y Cooperación Ambiental en Cuencas Internacionales Centroamericanas, San José de Costa Rica, 2000.

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Petras, James: Latin America: Bankers, Generals and the Struggle for Social Justice, Rowman & Littlefield, Nueva York, 1987.

Shiva, Vandana: «Monsanto’s Expanding Monopolies from seed to Water» en Znet article, 30/7/99.

SICA: «Plan Centroamericano para el manejo integrado y la conservación de los recursosdel agua», San Salvador, 2001.

World Bank: Country Strategy Paper – Mexico, Mexican Division, Country Department II, Mexico and Central America, Washington, D.C., 1995.

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