Cuando la metodología puede convertirte en asesino serial.

Todo comienza como “en” los sueños. Una situación ha comenzado y se ignora el origen. Un día un sujeto se levanta por la mañana y observa por la ventana que su patio está mojado, el césped está húmedo. Siempre que llueve hay humedad, luego entonces ¿llovió?. No¡, no¡, esto no es lo que veo; pero es la única manera que puedo describir lo que mis ojos miran. Esto es una proposición, una frase, un hecho. Pero lo que percibo no es ni una frase, ni un hecho sino sólo una imagen que hago inteligible, en parte, mediante una declaración sobre el hecho. Esta declaración es abstracta, pero lo que veo es concreto. ¿Siempre que llueve el jardín se moja?

Camino 5 pasos para acercarme a la ventana. Junto hay un mueble de madera que tiene un libro, el título es “el método deductivo” y pienso de manera inversa. Si yo hubiera empezado a mirar la lluvia, sabría que el jardín se va a mojar. Tengo la regla general, pero algo me falta en el rompecabezas, no tengo a la lluvia como testigo. La verdad es que la fábrica de nuestro conocimiento, en su totalidad, es un espeso filtro de pura hipótesis confirmada y limada por la inducción. El conocimiento no puede dar el más pequeño paso con sólo la observación. No obstante pudo suceder que alguien dejó la llave del agua abierta y el jardín está mojado a consecuencia  de que fue regado.

Ya me encuentro pensando de manera abductiva porque ya asumí que puedo obtener explicaciones múltiples para un mismo hecho. Me encuentro en la escena de un crimen. Algunas de las explicaciones son más fuertes que otras en el sentido que están soportadas por una mayor evidencia. Mis argumentos no tienen que ser débiles. La explicación podría ampliarse junto con la evidencia. Tal vez si coloco “algo” para simular que fue un accidente.

Un objeto determinado presenta una extraordinaria combinación de características de las que deberíamos obtener una explicación. El que exista alguna explicación sobre ellas es pura suposición; y si existe, no es un hecho oculto. Además, acaso exista un millón de posibilidades diferentes de explicarlas, a no ser que todas ellas sean, desgraciadamente falsas. En las calles de México se encuentra a un hombre apuñalado por la espalda. El jefe de policía puede abrir la guía telefónica, señalar un hombre cualquiera y suponer que aquél es el del asesino. ¿Hasta qué punto tal conjetura tendría valor?. No hay  mayor justificación para plantear [una abducción] que con una interrogación: ¿ que es el dato cómo acto de creación? ¿ qué estoy buscando? ¿en realidad es mi afecto hacia las computadoras? ¿qué hay atrás de todo esto? Podría llenar la hoja con preguntas.

Marx comenta que la falsa conciencia es entonces un tipo de pensamiento que se encuentra confundido y frustrado por ciertas barreras de la sociedad más que por barreras de la mente; por lo tanto sólo será disuelta mediante la transformación de la sociedad misma.

Hay ciertos tipos de error que son simplemente el resultado de fallos de la inteligencia o de la formación, y puede resolverse por medio del refinamiento del pensamiento. Pero si nos encontramos una y otra vez con el límite de nuestras concepciones, que nos cierran el camino obstinadamente, entonces esta obstrucción puede ser el síntoma de algún limite en nuestra vida social. En esta situación, ninguna cantidad de inteligencia, ni la ingenuidad, ni la evolución de las ideas, nos ayudará a avanzar, porque lo que está desviado aquí es todo el marco y la disposición de nuestra conciencia, condicionada como tal por las restricciones materiales. La mirada del observador está presente en cada párrafo. Y sin embargo cuán peligroso es siempre razonar con datos insuficientes.

Nuestras prácticas sociales obstaculizan las propias ideas que intentan explicar esas prácticas, y si queremos fomentar esas ideas debemos cambiar nuestras formas de vida. ¿Qué es el dato como acto de creación?

Nuestras percepciones de la realidad parten de la manera en cómo nos apropiamos del mundo. No existe sólo una realidad, por el contrario todos los humanos tenemos innumerables versiones acerca de la realidad.

Los procesos mediante los que nos formamos ideas sobre el mundo dependen, según la concepción de Peirce, de los juicios de la percepción, que contienen tales elementos generales que las proposiciones universales pueden deducirse de ellos. Estos juicios perceptivos son “el resultado de un proceso” aunque de un proceso no suficientemente consciente como para ser controlado, o , para decirlo con más precisión, no controlable y por lo tanto no totalmente consciente. Los distintos elementos de una hipótesis están en nuestra mente antes de que seamos conscientes de haberla formulado, pero el hecho de ensamblar lo que antes nunca habíamos soñado ensamblar, lo que enciende la sugestión de nuestra contemplación.

La deducción abductiva se confunde con el juicio perceptivo sin ninguna separación delimitada entre ellos. Nuestras primeras premisas. Los juicios perceptivos, deben entenderse como un caso extremo de deducciones abductivos, de las que difieren por estar más allá de la crítica.

Deducción

Regla.- Todos los frijoles de este saco son negros.

Caso.- Estos frijoles son de este saco.

Resultado.- Estos frijoles son negros.

 

Inducción

Caso.- Estos frijoles son de este saco.

Resultado.- Estos frijoles son negros.

Regla.- Todos los frijoles de este saco son negros.

 

Hipótesis

Regla.- Todos frijoles de este saco son negros.

Resultado.- Estos frijoles son negros.

Caso- Estos frijoles son de este saco.(15)

De estos tres, la deducción es el único tipo de razonamiento completamente certero –desde el punto de vista del lógico-, que infiere su ‘resultado’ como conclusión necesaria. La inducción produce una ‘regla’ que se valida solamente “a la larga”, y la hipótesis, la menos certera de las tres, simplemente sugiere que algo puede ser “el caso”. Una hipótesis es una aseveración sobre un fenómeno y no está soportada por suficiente evidencia empírica. Una teoría es un cuerpo conceptual que ofrece una explicación coherente y tampoco está soportada por la evidencia empírica. Las leyes científicas se derivan de teorías que han sido corroboradas a posteriori. Una hipótesis es una abducción, una idea que se responde sin tener un panorama amplio sobre el fenómeno estudiado

Desde el punto de vista inductivista una ley científica es posible. Posteriormente Peirce considera a estas formas de razonamiento como tres etapas en un método para la indagación lógica, en donde la hipótesis, ahora denominada abducción, es la primera de ellas: “de su sugerencia (abductiva), la deducción puede inferir una predicción que puede ser puesta a prueba por la inducción”.

Es difícil, como lo reconoce Kerlinger  proporcionar una caracterología de “ciencia”. No obstante, ésta podría entenderse como un “cuerpo de ideas”  o sistema de conocimientos. Estos conocimientos tienen la peculiaridad de ser el resultado de la aplicación de un conjunto de procedimientos racionales y críticos -esto es, no dogmáticos, no de opinión, no arbitrarios (6) que caen bajo la denominación genérica de ‘método científico’. En consecuencia, lo que esencialmente caracteriza a la ciencia en tanto saber racional y críticamente fundado sobre la realidad (empírica y no-empírica), es el método a través del cual se construye ese saber o conocimiento.

Además de la metodología, tanto de ciencias formales como de las fácticas, difieren en otros aspectos relevantes: el tipo de objetos de los que se ocupan, el tipo de enunciados con los que expresan el conocimiento sobre el mundo y, por último, la finalidad que persiguen. En cuanto a los objetos de estudio, las ciencias empíricas se ocupan de los hechos y acontecimientos del “mundo en que vivimos” (7), esto es, de la realidad empírica en tanto que, las ciencias formales se abocan al estudio de objetos ideales, esto es, entidades que sólo habitan en el mundo del pensamiento.

En relación con el método científico, la abducción es, según Pierce, meramente preparatoria o el primer paso del razonador del científico. Los otros tipos fundamentalmente diferentes de razonamiento en la ciencia son la deducción y la inducción. En resumen, la adopción de una hipótesis o una proposición que pueda llevar a la predicción de que parecen ser hechos sorprendentes se llama abducción. El camino por el que se trazan los probables y necesarios resultados experimentales de nuestra hipótesis se llama deducción. La abducción es un instinto que se apoya en la percepción inconsciente de conexiones entre aspectos del mundo o en otros términos, comunicación subliminal de mensajes. Las conexiones o relaciones entre los distintos conceptos es quizá la esencia de la contribución. Los hechos no pueden explicarse por una hipótesis más extraordinaria que ellos mismos, y de varias hipótesis, debe adoptarse la más simple y natural, la más fácil y sencilla de probar.

La hipótesis viene a cambiar una complicada red de predicados sobre un tema por una concepción simple. En un momento se da una sensación peculiar unida al acto de pensar en la que cada uno de los predicados están implicados en el tema. Cuando nuestro sistema nervioso está excitado de manera compleja, existiendo relación entre los diferentes elementos de la excitación, el resultado es una única perturbación armoniosa que se llama emoción. De este modo los sonidos que se emiten en la música afectan al oído, y el resultado es una emoción musical, bien distinta de los propios sonidos. Esta emoción es la misma que se produce en una inferencia hipotética, y en cada inferencia hipotética supone la formación de tal emoción. en el libro La física, aventura del pensamiento, que escribió junto con Leopold Infeld, mostraba sus convicciones filosóficas diciendo:

 La ciencia no es sólo una colección de leyes, un catálogo de hechos sin mutua relación. Es una creación del espíritu humano con sus ideas y conceptos libremente inventados. Las teorías físicas tratan de dar una imagen de la realidad y de establecer su relación con el amplio mundo de las impresiones sensoriales. Luego, la única justificación de nuestras estructuras mentales está en el grado y en la norma en que las teorías logren dicha relación.

Einstein se refiere aquí claramente a que el objetivo de la ciencia es proporcionar imágenes de la realidad que concuerden o sean compatibles con lo que captan nuestros sentidos, pero a estas imágenes, según su apreciación, se llega primero gracias a un ejercicio de la libertad. Así, la ciencia se puede nutrir de la diversidad de “esquemas de pensamiento, cuya selección se encuentra en principio abierta a nosotros, y cuya pertinencia sólo puede ser juzgada por el grado en que su uso contribuya a hacer «inteligible» la totalidad de los contenidos de la conciencia”.(3) Mas que un objeto restringido solamente a sus dimensiones lógicas y empíricas, son necesarios elementos adicionales que permitan entender a los objetos como sistemas abiertos sujetos a la mirada del observador.

Un objeto es el producto de un paradigma o cultura. Sin embargo, el problema de la cultura es múltiple porque tiene muchas vías de comprensión estructuradas a maneras de códigos o lógicas. Esas vías de comprensión se pueden entender como metodologías.

El estudio de los posibles caminos para construir la realidad se puede entender como posibles caminos para construir la realidad, estos pueden ser: hermenéutica, semiótica, fenomenología, sicoanálisis, metafísica, etcétera, entonces la metodología se convierte en el interpretante desde el cual se construye un objeto que se convierte en realidad.

A lo largo de la investigación se utilizan referentes teóricos mejor conocidos como referencias dentro de un cuerpo de texto. Son referencias de objetos tratados desde distintas metodologías por otros autores.  La metodología arroja un objeto determinado, por ejemplo hablar de Dios desde la hermenéutica arroja un tipo de Dios, pero visto desde la semiótica arroja otro objeto, el sicoanálisis lanza otro objeto y Dios puede estar construido desde diferentes metodologías.

En términos semióticos, los seres humanos estamos marcados por un pensamiento no propio, sino interpretado por una cultura o paradigma. Ahora bien, el pensamiento creado por la cultura al relacionarse con el exterior construye objetos o realidades que no están independientes de los ojos de un sujeto perteneciente a una cultura. Todo conocimiento es una creencia, una ilusión de creencia, un intento por fijar la creencia.

Ahora bien, la función básica del pensamiento es la representación, por lo tanto pensar y representar son sinónimos. Solo pensamos en signos, signo es sinónimo del pensamiento. Todo lo humano es signo. Para Peirce todo fenómeno del pensamiento es Terceridad. El pensamiento también es fractal, porque reproduce la misma estructura a diferentes niveles. Dentro del representamen o signo hay los tres elementos, y lo mismo en las otras tres (primeridad/Segundidad/Terceridad). Es fundamental introducir al inconsciente porque también es pensamiento, si hay algo atravesado por el significante también es el inconsciente. El pensamiento no siempre se presenta como algo transparente.

Primeridad/Real – secundidad/Imaginario – terceridad/simbólico

El signo peirceano es signo de proceso continuo, de flujo, de incesante cambio. Su naturaleza triádica le confiere esa característica. El signo se compone de un representamen (lo que de ordinario denominaríamos el signo), un objeto semiótico (con el cual está interrelacionado el representamen), y un interpretante (el significado o interpretación del representamen a través de su correlación con el objeto semiótico).

La correlación triádica consta de tres categorías que Peirce denomina Primeridad (Firstness), Segundidad (Secondness) y Terceridad (Thirdness). Las categorías fluyen por todos los rincones de la mente de Peirce, impregnando sus reflexiones sobre los signos. Estas categorías yacen detrás de todo pensamiento humano, y de hecho, detrás de todos los procesos del universo, tanto inorgánicos como orgánicos (CP 1.354, c.1890).

Resumen breve sobre las categorías de la siguiente manera:

  1. Primeridad: el modo de significación de lo que es tal como es, sin referencia a otra cosa.

2. Segundidad: el modo de significación de lo que es tal como es, con respecto  a algo más, pero sin referencia a un tercer elemento.

3. Terceridad: el modo de significación de lo que es tal como es, a medida que   trae un Segundo y un Tercer elemento (por ejemplo, un representamen y un objeto semiótico) y lo pone en correlación con el Primero (abarca la mediación, la síntesis de las categorías Primeridad y Segundidad) (CP 8.328, 1904).

Puede decirse que la Primeridad es cualidad, la Segundidad es efecto, y la Terceridad es producto, y que la Primeridad es posibilidad (un quizás ‘pueda ser’), la Segundidad es actualidad (lo que ‘es, aquí-ahora’), y la Terceridad es probabilidad o necesidad (lo que debería ser, según las circunstancias que existen ‘aquí-ahora’).

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