Datos en crudo: reflexiones personales

El que escribe (el que pinta, el que esculpe, el que compone música) siempre sabe lo que hace y cuánto le cuesta. Sabe que debe resolver un problema. Los datos iniciales pueden ser oscuros, instintivos, obsesivos, mero deseo o recuerdo. Pero después el problema se resuelve escribiendo, interrogando la materia con que se trabaja, una materia que tiene sus propias leyes y que al mismo tiempo lleva implícito el recuerdo de la cultura que la impregna.

 

«una cosa es el efecto de la obra, y otra el conocimiento del proceso».

El péndulo de Focault (Umberto Eco)

La narración como herramienta para acercarse al código.

 

Cabe señalar que la investigación tiene un alto grado de uso de narratividad. La capacidad de narrar constituye una habilidad semiótica humana que ha estado presente en todos los pueblos y en todas las culturas. La actividad narrativa puede utilizar como medio o vehículo de expresión un gran numero de los sistemas semióticos con los que cuenta en hombre para comunicarse.

 

En primer lugar, puede utilizar el más importante de todos ellos: el lenguaje articulado, ya sea en su forma oral o escrita. También puede utilizar sistemas simbólicos visuales, así como la combinación de muchos sistemas, incluidos los lenguajes de programación. Algunas preguntas que me he planteado al momento de escribir el problema de investigación tienen que ver con encontrar una narrativa o discurso propio.

 

Preguntas que surgen de la investigación: ¿cuáles son los rasgos que permiten caracterizar sistemas abiertos  en términos pertinentes? ¿cómo sería un modelo que diera cuenta de los rasgos y manifestaciones de los objetos realizados en la investigación? ¿cuáles son los factores que intersectan  en la comprensión del objeto de estudio?

 

Las palabras son datos que van generando una lógica, sin embargo la intención es construir objetos no sólo en los espacios ofrecidos por los lenguajes de programación,  sino extender el concepto de dato, enriquecer la mirada de los objetos creados desde las computadoras/ ordenadores a otros campos. Y el dato se convierte en el puente, y la mirada empieza a desdoblarse  del concepto funcional, aquel lleno de  sentido sobre progreso para las organizaciones o sistemas.

 

Una narración es definida por Van Dijk como “Una secuencia de una o más acciones con un particular número de autores, de manera más general uno o más eventos ” (1). Toolan lo define como una secuencia percibida de eventos conectados no de manera aleatoria(2). Ambos autores definen a sus vez los eventos como un cambio de estado. No es intención convertir la investigación sólo en un proceso descriptivo. La misma estructura del texto no es una serie de acciones y eventos, sino, en todo caso, un recuento de estas acciones y eventos. Tal vez la búsqueda de un código propio. Existen, por otra parte,  definiciones de narración que la limitan al recuento de eventos del pasado. Callow, por ejemplo, señala lo siguiente “ el discurso narrativo hace recuento sobre una serie de eventos ordenados en mayor o menor medida cronológicamente, usualmente en el pasado. (3)

 

La idea de concebir el texto como un objeto que cobra vida y tiene su propio ritmo, cada vez se posiciona más en la parte más afectiva de la investigación. Al principio tenía la idea de construir un objeto rígido a manera de sistema cerrado y los objetos construidos a partir de un ordenador eran el fin y no el medio. En un concepto de narración, alejado un poco de los conceptos computaciones, Gerald Prince define a la narración como “la representación de eventos reales o ficticios situados en un tiempo de secuencia. Estos eventos y situaciones pueden incluirse  dentro de lo que Bach llama “eventualities”, término dentro del cual abarca a los estados como conjuntos de características que permanecen constantes, mientras no se modifiquen las fuerzas que las integran, que pueden ser estáticos o dinámicos.(4)

 

Los procesos (conjuntos de acciones que se repiten una y otra vez) están ligados directamente con la lógica de programación a manera de ensamblaje. Una narración es un modo de ensamblar al igual que un software. Todos los cambios se pueden considerar eventos (cambios de estado, puntuales o no). A todos ellos los incluiré dentro de una lógica de acontecimientos, para referirme a los estados, procesos y eventos. Con base en lo anterior me gustaría definir al cuerpo de texto de la investigación como una narración que forma parte de un sistema cuya intención es constituirse como sistema abierto.

 

No pretendo construir un objeto rígido y alejado del movimiento.  El libro de las ciudades invisibles de Italo Calvino(5) como conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje, lugares de trueque, mercancías, palabras, recuerdos, códigos, significados, entre otros, constituyen aspectos tangibles e intangibles de una ciudad, de un texto.

 

 

Se invita a visualizar el texto como una representación de acontecimientos, secuencias temporales acerca de las tonalidades por las que caminan las imágenes mentales de quien escribe las ideas. Una sesión terapéutica: el cuerpo es invadido por la angustia, el dato invadido por la lógica de lo programable y el código puede desprenderse del dato. Yo mismo estoy caminando por la ciudad invisible, explorando, descubriendo e imaginado a la vez. Pequeños fractales que se miran profundamente y todo continua siendo fractal: irregular para ser descrito en términos tradicionales, detalles particulares a cualquier escala de observación, el detalle infinito en el mundo, una vía hacia una mayor consciencia de la unidad.(6)

 

 

Espacio de afectividad.

 

Cuando empecé la Carrera de Licenciado en Ciencias de la Comunicación mi ambición era formar parte de una gran empresa de multimedios, percibía mi funcionalidad como una persona que formaba parte de un engranaje dentro de un sistema funcional. A mediados de la carrera empecé con proyectos personales que tenían el común denominador de ser articulaciones para fines específicos y el concepto de freelanceo fue apropiándose cada vez más en mis actividades cotidianas a manera de trabajo independiente y no como empleado formal en una organización. La experiencia que obtuve al trabajar dentro de empresas o proyectos consistía en introducir objetos que formaran parte dentro de estructuras sociales caracterizadas por la eficiencia, el ahorro de tiempo y la maximización de recursos humanos.

Durante la carrera, me dediqué a ser todo menos comunicólogo, es decir un profesionista creativo e innovador que domina lenguajes, las tecnologías, las teoría y las metodologías de la comunicación mediática y la comunicación organizacional; sin mencionar la generación de acciones o productos que pudieran contribuir al mejoramiento de la vida social,(7) pero con un logaritmo en común: la funcionalidad dentro de un sistema. Junto con los mercadólogos en un periodo de dos años y medio estuve participando en proyectos de publicidad y en diplomado caracterizado por la creación de productos novedosos. La misma estructura de pensamiento ya empezaba a determinar mi pensamiento predominante en esa época.

La realización de tareas específicas dentro de mi campo de acción en proyectos, empezó con el uso de software enfocado en la generación de productos audiovisuales, trabajando en equipo. Mi función en equipos multidisciplinarios consistía en utilizar paquetes asistidos por computadora enfocado a los medios. En el grupo profesional en el que desarrollaba; mis actividades se medían por el manejo de paquetería, existía una especie de   boom p     or adquirir conocimiento para construir la idea más innovadora, siempre enfocada a fines específicos. Nunca era suficiente el conocimiento.

Cuando me inicie en la travesía del software consideraba que la combinación de Flash, Photoshop y Dreamweaver era la cúspide de mis objetivos profesionales. Poco a poco esta actividades me permitieron ver los lenguajes de programación así como la complejidad y el terreno que estaba pisando.

Durante la carrera asumí una postura de adquisición de conocimiento; consideraba fundamental la acumulación de información a manera de una estructura enciclopédica disponible para cualquier escenario. Los orígenes de esta estructura para actuar, se pueden derivar de aquellos libros de mi abuelo materno que miraba con asombro, pero ahora que reflexiono me llegan a la mente todas las emociones marcadas por esos instantes: la manera en que estaban acomodados los libros, el aroma que tenían las hojas, el tipo de iluminación que tenían a determinada hora del día y sobretodo las palabras que pude ir entendiendo con el incremento de mis habilidades en el lenguaje.

La  búsqueda y acumulación de información deben parte de sus orígenes a la idea de que toda mi vida me he pasado buscando una justificación de mi existencia por un problema derivado mi madre y padre. Una broma, una circunstancia, una anécdota, una historia, un suceso cuya característica es venir al mundo sin ser deseado. Al final, el desarrollo de actividades intelectuales enfocadas al software devienen desde estadios en la infancia para impactar en mis actividades como profesional.

El  rostro visto en el espejo del imaginario.  La palabra funcional recorre casi todas mis ideas. Los lenguajes de programación o mi preferencia por la tecnología por construir objetos útiles para un determinado objetivo es casi una secuencia que se repite de manera constante. Me gustaría que entendieran la tesis como  imágenes formadas a lo largo de mi existencia por la tierra; intentos por construir la memoria para cuando me haga falta, espacios construidos a través del tiempo, soportes para construir una identidad enfocada en el proceso,  un presente que pueda mirar al pasado y al futuro como un lienzo unificado y no en partes, una simple justificación de mi vida.

El intento por apropiarme los lenguajes de programación está enlazado al concepto de generar identidades construidas en si mismas para funcionar dentro de estructuras a manera de axiomas. Regreso a la descripción del pasado. Durante un periodo aproximado de dos años formé grupos con programadores para formar empresas y ganar dinero. La tecnología en esta esfera se vinculaba a las nociones de ahorrar tiempo, maximizar rendimientos, enfocar resultados, canalizar esfuerzos a manera de patrones definibles y cuantificables. Es difícil desprenderse de maneras de mirar el mundo. Una combinación de mercadotecnia y lenguajes de programación pueden formar parte de un plan de vida sin provocar el menor estrago en la existencia de cualquier sujeto. Algo faltaba. La idea de seguir estudiando una maestría nace de mirarme desde otros ángulos  a manera de coexistir dentro de entornos. La idea de perderse en un sin fin de informaciones registradas a lo largo de la investigación sin saber en que dirección, es clave para entender al dato no sólo como una entidad numérica sino como un proceso personal que me permita conocer no sólo códigos que forman un sistema sino enriquecer desde otras miradas o posturas del conocimiento mi objeto de estudio. Posicionarlo en un espacio de constante dialogo como estrategia para no reducirlo a un sistema cerrado, por el contrario, mi objeto de estudio forma parte de mi concepción del mundo y la realidad que me rodea.

Y en un proceso cargado de emotividad nunca se estabiliza lo que se va a producir. En la licenciatura adquirí códigos para producir objetos,  pero la maestría se ha convertido en un proceso de investigación o deseo, un campo de incertidumbre. Y desde otra mirada el texto se convierte en una monografía, textos con trama argumentativa, función informativa, datos recolectados de diferentes fuentes para atreverse a mirar el objeto de estudio desde diferentes posturas. Ser un ignorante organizado, galimatías que entran al cuerpo del texto para construir actos de creación porque en la investigación uno muestra su ignorancia, lo que no sabe sobre su objeto de estudio debido al diálogo con las diferentes posturas del conocimiento.

El dato desde la mirada que trata de aproximarse a una entidad que habita dentro de un ordenador y con características binarias, es decir ceros y unos como elementos fundamentales para la construcción de objetos digitales son principalmente relaciones que cobran sentido en espacios y tiempos precisos en un presente constante con muchos tiempos coexistiendo de manera simultanea. Al principio de la búsqueda, desde la mirada del programador, el dato podía aparecer como una pieza concreta y medible; aquella visión se ha visto bifurcada por los estudios visuales que permiten abordar el objeto desde otro lugar. El dato además de tener cualidades medibles o cuantificables, también convierte aquellas piezas estáticas y concretas en eternos huecos que esperan ser descubiertos desde otro lugar, un intento por cruzar abismos de maneras no imaginadas.

Cada palabra puede funcionar como un dato. En el campo de la programación adquiere atributos sólo cuando se convierte en variable y se le empieza a construir un sentido. Un dato por sí sólo o aislado no tiene ningún sentido o valor si no encuentra un lugar para cobrar sentido, por ejemplo, el número (1) visto de manera aislada sólo funciona si lo entendemos como una entidad desde el campo de las matemáticas, en cuyo caso es una abstracción que no tendría cabida dentro del mundo humano si no tuviera una funcionalidad.

Lo que antes se definía como una constante se ha convertido en variable. La tradición ha dado camino a la elección en todos los ámbitos de la vida en la sociedad contemporánea la correspondiente ansiedad del escritor que tiene que retratarla, está bien representada en el paisaje final de un cuento de Rick Moody (la historia trata sobre la muerte de su hermana):

Debería dramatizarlo más y ocultarme a mí mismo. Debería considerar las responsabilidades de la caracterización, refundir los dos niños en uno, o invertir sus sexos, o modificarlos de algún otro modo; debería convertir al novio en marido y dar explicaciones de todos los tributarios de mi clan familiar ( sus nuevos matrimonios, su política intestina);  debería novelar el conjunto y volverlo multigeneracional; debería trabajar en mis antepasados (albañiles y periodistas); debería dejar que el artificio creara una superficie elegante y poner los hechos en orden; debería esperar y escribir de ello más tarde; esperar hasta que ya no esté enfadado; no debería abarrotar la narración en fragmentos, de meros recuerdos de los buenos tiempos, ni de lamentos; debería hacer de la Meredith algo bien modulado y persuasivo; no brusco y disyuntivo; no debería tener que pensar lo impensable; ni tener que sufrir; debería dirigirme a ella directamente ( en esas cosas que te hecho de menos); y escribir sólo de cariño, debería hacer que nuestros viajes por este paisaje terrestre fueran sanos y salvos; debería tener un final mejor; no debería decir que su vida fue corta y muchas veces triste; no debería decir de ella que tenía demonios como también los tengo yo.(8)

 

La constante variación poco a poco se va convirtiendo en una imagen. Y me pregunto sobre el resultado final de la investigación como lugares que no coinciden ante un espectador situado frente a distintos cuadros:

Pienso en correr  muchas direcciones, tejer una red atada a mi espalda para salir a pescar. Siento la necesidad de mirarme a través de un espejo roto como acto para sumergirme en el subconsciente y luego construir un rostro de barro. Extender la concepción de la realidad en datos distintos. Mi firma nunca es igual porque a cada momento estoy cambiando. No tengo firma. Los datos en las computadoras pueden adquirir otra dimensiones  distintas; un rectángulo puede significar la pantalla de un monitor y una habitación en la que doy vueltas durante todo el día. Las fronteras de mi vida pueden empezarse a  ver como sucesos colocados a modo de  vitrales, el código no es ningún tiempo, sino sucesos que nacen para acomodarse en un paisaje de acontecimientos. Puedo recorrer la mirada y ver intersecciones precisas de lo que ha sido mi vida. Un beso se convierte en una pura coincidencia y luego a manera de azar toca mi puerta en formato azul. Quisiera convertirme en una pintura que vive en varias luces encendidas que se corresponden en diferentes momentos. Convertir la costumbre en radares para localizar poesía; me gustaría cazar bestias contemporáneas a través del juego de la variabilidad. Y sentado en operaciones mentales reflejar el zapping como composición que se puede abordar desde diferentes filtros. Los ordenadores serían el pretexto para navegar. Jugar con los datos, pero sin construir procesos comunicativos a manera en que lo realizan los lenguajes de programación, quedarse en un proceso imaginario. Y me gustaría ser todos los amantes que necesitas para que todos los días te canses y tengas la necesidad de inventarte a través de actos de creación.

 

El dato visto como masa de información que se aleja de su códigos es quizá una de las directrices fundamentales de la investigación. Separar el código del mensaje, implica hacer cortes entre dato-código porque si se retira el código, sólo se queda el mensaje y estos se encuentran de forma aleatoria.

Procesar el dato sin el código tiene que ver con la visualidad. El sistema de significados desaparece. El significante atribuye el fenómeno del lenguaje a un evento virtual, por cada objeto del mundo habrá una palabra que lo describa, Saussure dice: no importa la realidad sino lo que dice esa palabra en nuestra mente. Y el lenguaje como evento mental, cualquier palabra escuchada genera una imagen en la mente. La imagen como pensamiento es una imagen acústica(9). La mayoría de los mensajes contienen uno o varios códigos para ser entendidos: empieza a pintarse en la imagen del escrito la idea del simbólico en dos dimensiones:

  1. El simbólico desde la perspectiva del observador, cuya visión está permeada por  sistemas culturales que permean el objeto de estudio.
  2. El simbólico como un sistema construido a partir de códigos implícitos para que un sistema cultural funcione a través de la función pulsional del lenguaje: la comunicación.

La idea de simbólico o modo de existencia simbólica puede ser de muchas maneras, pero las cosas simbólicas son realidades colectivas y producidas por el pensamiento. Los unicornios existen en lo simbólico. Toda la cultura existe en lo simbólico. Dios existe en el ámbito simbólico. Santo Tomas de Aquino en el siglo XII ya empezaba a vislumbrar la existencia de Dios como una producción mental (10). Saussure y Pierce son los que empiezan a construir la noción de simbólico y ellos serán guías de apoyo para llevar a otros terrenos el objeto de estudio, por ejemplo: la superestabilización y la materialización de lo simbólico son las computadores/ordenadores. Las computadoras son puros datos organizados traducidos a códigos, sino tenemos el código simplemente no se entiende la forma de organización de los datos. El código está en el acuerdo simbólico. El representamen es la pura forma.

Trabajar con los puros signos sin código es una manera de producir datos. Mandar un mensaje con pura información o estructurar datos sin código implica un proceso hermético porque la pura forma o el dato sin código carecen de maneras para descifrarse. Jugar con el dato, pero no construir un proceso comunicativo sino un proceso imaginario.

Y en un proceso cargado de emotividad nunca se estabiliza lo que se va a producir. En la licenciatura adquirí códigos para producir objetos,  pero la maestría se ha convertido en un proceso de investigación o deseo, un campo de incertidumbre. Y desde otra mirada el texto se convierte en una monografía, textos con trama argumentativa, función informativa, datos recolectados de diferentes fuentes para atreverse a mirar el objeto de estudio desde diferentes posturas. Ser un ignorante organizado, galimatías que entran al cuerpo del texto para construir actos de creación porque en la investigación uno muestra su ignorancia, lo que no sabe sobre su objeto de estudio debido al diálogo con las diferentes posturas del conocimiento.

 

Todo simbólico tiene algo de imaginario y real

Todo lo imaginario tiene algo de simbólico y real

Todo lo real tiene algo de simbólico e imaginario.

 

Y desde está postura, las computadoras son lo más real de lo simbólico como objeto. Cuando no puedo ver algo, eso me mira. El código se impone y mira al que se pone en contacto, porque sólo se ve lo que se conoce. No es la imposición del yo al mundo, sino del mundo al yo. La construcción del texto es una ciudad invisible, un laberinto de imágenes. Y a veces ir escribiendo sin pensar en algo se convierte también en una imagen. Y las constantes se van encontrando en los textos, y la idea de apropiarse de los conceptos es ir descubriendo esas calles que habitan en uno mismo. Y las computadoras se convierten en herramientas para ir generando una especie de bitácora de acontecimientos, un medio no un fin.

 

Cuando no encuentras el orden para entender  los objetos es porque no   se ha asimilado el código; en este punto del camino estas palabras buscan crear uno para entenderse a uno mismo y poder compartirlo con los demás. la idea de la construcción de capítulos es una necesidad por desempeñar funciones de la misma manera en que lo hace el cerebro. El germen del todo está en la parte. La parte es el todo y el todo es la parte. Cuando se buscan conexiones, se acaba encontrándolas por todas partes y entre cualquier cosa. El mundo estalla en una red, un torbellino de parentescos en el que todo remite todo, y todo explica todo. (11)

 “Tenemos diversos y curiosos Relojes, y otros que realizan movimientos alternativos… Y también tenemos casas de los engaños de los sentidos, donde efectuamos todo tipo de manipulaciones, falsas apariencias, imposturas e busiones… Estas son, hijo mío, las Riquezas de la Casa de Salomón”.

 

(Francis Bacon. New Atlantis, ed. Rawley, Londres, 1627. pp. 41-42)(12)

 

 

Algo es algo sólo si es para alguien.

 

El número (1) puede significar un comienzo para una persona que está escribiendo una tesis, una estrella que se puede mirar en el firmamento, un problema que no tiene solución, un laberinto digital de ideas por recorrer para llegar a una salida, un recuerdo en la infancia que se atesora y sin querer se convierte en una dirección de toda una vida, un amor que ha cambiado esa manera en la que percibimos una realidad, una persona que trata de buscar relaciones entre las cosas de manera unidireccional, una ruta a seguir todos los días para llegar a trabajar, un perro que mientras se escribe el documento pide croquetas rasgando una puerta, una noche del 26 de Abril del 2011, una nota musical que se escucha que cobra sentido en una canción, una noticia dicha por un presentador, una tecla que funciona para construir una palabra dentro de un sistema de relaciones. Y todo cobra sentido cuando la imaginación permite buscar las relaciones que se construyen en el proceso de la investigación.

El dato cobra sentido cuando se convierte en una búsqueda para construir un sistema de relaciones, y el dato se convierte en un proceso para hilar tejidos que pueden tener presencia en algún espacio-tiempo concretos. Y la idea de atrapar o descubrir un poco de la realidad que camina en todos los tiempos y direcciones se puede empezar a vislumbrar como una mirada de alguien que por sus características finitas puede llevarlo a un contexto digital que parte de ceros y unos para convertirse en objetos a manera de puentes que siempre bifurcan la mirada, porque la realidad – desde un punto de vista personal – puede aumentarse, enriquecerse, bifurcarse, transformarse, o construir cualquier palabra no mencionada en el documento cuando existe un acercamiento al que de momento no he podido o no he querido encontrarle un nombre: la creación.

Me gustaría trazar el lanzamiento de aquella atracción por los ordenadores o las computadoras. Tengo la imagen de un niño desamparado que habita en el limbo sin un dios o diablo al cual adjudicarle los pecados. La imagen de un planeta que se encuentra a mitad de algún lugar desconocido y el vacío por todos lados. Un planeta que busca establecer contacto con formas de vida en otros planetas. En alguna dimensión, se puede percibir un velo de soledad imponente y majestuoso.  A propósito en el párrafo se esconde un problema latente en mi concepción como un sujeto que vive en movimientos desesperados por encontrar una justificación de la funciones de la existencia. La muerte se convierte en instantes para mirarse al espejo, una necesidad por capturar la realidad y sin embargo todos los intentos son similares al querer atrapar toda el agua de una cascada con las manos.

 

El hombre en búsqueda de sentido, mariano en búsqueda de sentido a través de aparatos capacitados para construir sistemas en constante retroalimentación de datos.

 

La programación se convierte en un proceso para diseñar, escribir y probar objetos construidos desde los ordenadores, un intento por simular  las cosas que podía  hacer J.F Sebastian en Blade Runner, mirarse a través de los balcones de los objetos y visitarlos como un extraño conocido que se relaciona para discutir el tema de la trascendencia. Y te das cuenta, eres un tipo de receptor de aquello a lo que no puedes ponerle nombre, y tejes una red de datos planteando enunciados con las premisas del “quizás”.

 

Una tirada de dados jamás abolirá el azar.

 

Un dato jamás podrá contener al objeto que describe, sin embargo guarda una relación que lo puede convertir en un acontecimiento único, como una idea que dice que para escribir se necesita que los acontecimientos pasen por uno mismo y se relajen. Del mismo modo, aquella que puede plantear que los ordenadores no necesitan mostrarle al usuario todos los procesos para que la maquina funcione y por el contrario la idea de un escritorio virtual es más relajada y de fácil acceso; cada usuario está generando un vinculo y se está bifurcando desde las distintas maneras con las que puede interactuar con un ordenador.

Existe una postura finita que intersecta a la infinita. Y un usuario puede esperar un correo de tintes académicos, puede entrar a una determinada red social para estar comunicándose con personas  que comparten códigos culturales, un video para un largometraje, utilizando Microsoft Word para crear un documento, estudiando la preparatoria abierta desde una modalidad a distancia. Y todo puede ser una tirada de dados que tratan de aproximarse a lo que sucede a nuestro alrededor, y sin embargo nunca se podrá atrapar lo real, pero en el camino se puede ir construyendo la realidad; todo puede ser un juego de posibilidades: actos de creación.

 

Desde esta mirada, situarse se convierte en una postura capaz de trasladarse a un espacio y tiempo concreto. Tal vez nunca existió una realidad que se vivió en la desnudez, tal vez nunca existió una mundo presentativo y representativo ante el cual encontrar una tajante disección entre lo bueno y lo malo, el día y la noche, el hombre y la mujer, la racional y lo emocional, lo finito y lo infinito, lo digital y lo análogo, etcétera.

 

Los mitos  como objetos  que describen el mundo, pueden ser vistos como los orígenes de la creación, en nuestra relación con el mundo hay mucho por hablar. Estar en un espacio y tiempo cuyas relaciones se convierten en los reinterpretantes de la realidad. El código y sus formas de construirlo como puertas para avanzar en la construcción de miradas. El código es el software, la construcción del otro, de todos, del yo.

 

A continuación se incluye una historia sobre la construcción del lenguaje. Considero fundamental la construcción de códigos como escenarios que requieren la invasión del otro con la intención de entidades que puedan dialogar entre los participantes, actos de violencia:

 

Alguien que se encuentra solo, haciendo “tiempo” se aburre o se entretiene, según prefiera, haciendo picar una pelota en la pared. Otra persona se acerca sin hablar; ambos suponen que desea intervenir en ese entretenido o aburrido pasatiempo. Ahora, el juego consiste en que los dos, uno por vez, hacen picar la pelota en la pared. El tiro de cada uno es recibido y reenviado por el otro.

 

Luego de un rato, las dos personas, decididamente se aburren. No hace falta que ninguno de dos se lo diga a otro. El desgano, la dejadez de cada tiro, les sugiere que así no vale la pena continuar.

 

En ese momento hablan y establecen límites. Demarcaciones del piso y la normativa que los conforma. Esas reglas los entusiasma tanto como el juego mismo y continúan un rato más.

 

Perciben al rato que tienen modos distintos de pegarle a la pelota, que las manos constituyen un dispositivo complicado de normalizar, pues tanto puede ser lícito pegarle con calma, con el puño, con la mano abierta, agarrar la pelota un instante más o menos prolongado, etc. Deciden improvisar “eso” que llamamos paletas que en este caso serán dos tablas mediadas exactamente iguales.

 

El juego continua, en lugar de pegar con “efecto” en la precisión del tiro, la puntería, etc. La normativa de las paletas ha resultado en una igualación parcial. Las diferencias de competencia individual aparecen específicas pero arbitrarías , no se pueden establecer con exactitud y mucho menos se puede establecer magnitud.

 

¿Cuánto mejor es pegarle dado vuelta que de volea? ¿cómo medir eso? ¿ cuán mejor es la precisión estética? ¿ cómo establecerlo?. Entonces las reglas que habían acordado agregan una puntuación y un límite que se define como “partido”.

 

Los dos jugadores se encuentran frecuentemente a disputar partidos del juego que fueron inventando a partir de las “ganas” de compartir un código, de demostrar cierta destreza en la utilización de ese código, distintas capacidades y competencias, compartir una convención de reglas y las sensaciones de placer y displacer de todo eso.

 

Uno de los dos jugadores tiene una costumbre que considera una virtud, tratar de jugar siempre al límite del reglamento, pegarle a la pelota para que pique en la línea, pegar con el borde de la tabla e imprimir un golpe con mayor fuerza y efectos posibles. Así es como la puntuación de cada jugador se hace más complicada, más difícil. El tiempo neto del juego se transforma en casi el mismo tiempo que ocupan en discutir. Ocurre entonces que es casi imposible que cada jugada pueda ser valorada. Esto es, la racionalidad que aparece como insuficiente para determinar la veracidad del fallo. La discusión parece estéril porque, justamente, es imposible progresar sobe la base de la racionalidad.

 

Ambos se enojan, cada uno de ellos enoja más y uno cualquiera de los dos, le parte la tabla en la cabeza de otro. El juego ha “sufrido” un salto cualitativo sin retorno. El reglamento entendido como la construcción del simbólico es el conjunto de datos que cobran sentido en sistemas de relaciones que dan el resultado de un código, una realidad, un estar situado con una mirada, una ideología, un software, una idea, un enunciado, un lenguaje, una cultura, una postura.(13)

 

 

 

El dato como entidad abstracta no tiene mucho sentido de manera aislada, el objeto cobra mayor significado cuando se le entiende dentro de  un sistema de relaciones. Un dato es incapaz de efectuar identidades que se sostengan por si mismas debido a la intersección de sus constituciones. Un dato puede ser entendido como una pieza de ajedrez en el sentido que cada dato tiene valores dependientes de su relación con otros componentes del sistema.

 

Un dato no está definido como una totalidad sino en la forma de estructuración como conjunto dentro de un sistema identificable. Un dato no representa al sistema, pero compone al sistema como conjunto dotado de cualidades, un dato necesita una estructura funcional para poder funcionar. Desde la perspectiva del rizoma, ningún elemento tienen una especialización intrínseca del sistema, cada elemento cambia de función según las necesidades del momento, cada dato puede tener un valor situacional y no un valor intrínseco o inherente a sí mismo. Todo elemento del rizoma es capaz de hacer resurgir al rizoma pues cada elemento posee en sí mismo todas las características de este(14). No es posible encontrar un punto vital al que sea posible atacar y matar a todo el rizoma: un rizoma puede prescindir de cualquiera de sus componentes sin volverse inoperante, sin embargo un dato tiene la cualidad de hacerse necesario para un sistema en los momentos en que son llamados para alguna utilidad dentro del sistema. Es necesario situar al dato en un espacio-tiempo dinámico y no estático.

 

 

En una analogía, me gustaría trazar el lanzamiento de aquella atracción por los ordenadores o las computadoras. Tengo la imagen de un niño desamparado que habita en el limbo sin un dios o diablo al cual adjudicarle los pecados. La imagen de un planeta que se encuentra a mitad de algún lugar desconocido y el vacío por todos lados. Un planeta que busca establecer contacto con formas de vida en otros planetas. En alguna dimensión, se puede percibir un velo de soledad.  A propósito, en el párrafo se esconde un problema latente en mi concepción; un sujeto que vive en movimientos desesperados por encontrar una justificación acerca de las funciones de la existencia. La muerte se convierte en instantes para mirarse al espejo, una necesidad por capturar la realidad y sin embargo todos los intentos son similares al querer atrapar toda el agua de una cascada con las manos. La pregunta sobre las justificaciones de la existencia o las razones del por qué de la vida son irrelevantes para la verdad. Asimov plantea la construcción de una máquina capaz de vencer el tiempo y el espacio y la posibilidad de vencer algún día el segundo principio de la termodinámica: un pueblo que de generación en generación, de civilización en civilización, le hace una pregunta a un ordenador gigante sobre el universo, pero el ordenador siempre contesta lo mismo: no hay suficientes datos. Pasan millones de años, las estrellas y las galaxias mueren, pero el ordenador, conectado directamente al espacio tiempo, sigue calculando.

 

Al final el universo está muerto, pero el ordenador ya conoce la respuesta. Ahora sabe como vencer el segundo principio, y justo en ese momento nace un nuevo universo. Heredero de calles que hablan del conocimiento, tanto el  desarrollo científico como el tecnológico desembocan en una verdadera elección metafísica, trágica y abstracta: el hombre tiene que elegir entre la tentación, tranquilizadora pero irracional, de buscar en la naturaleza la garantía de los valores humanos, la manifestación de una pertenencia esencial, y la fidelidad a una racional que le deja solo en un mundo mudo y estúpido.

 

El triunfo está relacionado con la demostración de que nuestra vida – inseparable del tiempo – sólo es una ilusión. Y sin embargo de manera simultanea se empieza a  describir la creatividad de la naturaleza, y hoy el tiempo ya no habla de soledad, sino de alianza entre el hombre y la naturaleza descrita por él.

 

La historia puede ser un ejemplo de la ironía de preguntar por un sistema completo capaz de contener o encerrar todo como una verdad, sólo cuando ya no existe nada el ordenador contesta la pregunta, pero no hay nadie a quien decirle la respuesta, luego entonces nace otro universo, otro sistema incompleto, abierto. Nosotros formamos parte del sistema del universo, el dato forma parte del software.(15) En cualquiera de los dos casos todos estamos sujetos a un sistema que nos ha dotado de ciertas libertades y limitaciones.

 

Cuando un dato interactúa, surge la necesidad de establecer claramente definiciones y conceptos, así como las relaciones existentes entre los datos utilizados en determinadas estructuras programadas. Esto se conoce como la definición de ontologías, es decir, dar conceptos y relaciones de los recursos de un dominio. Por ejemplo, la palabra creador utilizada dentro de una ontología bíblica se refiere a Dios, en una ontología editorial se refiere a el autor de un documento.

 

En esta investigación se parte que la ontología del Software es  el programador que ofrece la posibilidad de construir sistemas abiertos susceptibles a la retroalimentación de datos. Los programadores trabajan con los conjuntos de los datos para generar códigos que permiten crear simulaciones propias del ordenador.

 

Con respecto a las ontologías, todos los programadores deben manejar conceptos en común, es decir, hablar el mismo lenguaje. Y para esto debe existir una ontología de lenguajes de programación que describan un conjunto de conceptos y sus relaciones entre sí. Los conceptos se deben asociar con un nombre y así se genera un vocabulario que se utiliza para comunicar estos conceptos entre los participantes. La investigación no tiene la intención de ser percibida como algo absoluto, requiere ser entendida desde diferentes miradas catalizadoras de dudas que se comunican a través de pliegos que pueden desembocar en el infinito.

 

 

Flaneur: el dandi de los datos.

 

 

El pintor de la vida moderna documentaba un nuevo sujeto masculino: el flanuer, o paseante ocioso.(16) El texto mismo se convierte en una ciudad cuyo interés no radica en generar una campaña política y conquistar la ciudad desde el poder teniendo el control. Idea predominante al inicio con tan sólo construir sistemas de información. Mi justificación para traerlo a colación es emplearlo de una manera distinta.

 

El dandi de los datos abre paso en la ciudad invisible para descubrirla y abrirse  paso entre la multitud de ideas que le sacuden la cabeza, ideas que corren entre grupos como bestias. Atrapar las ideas se convertiría en un acto violento que las alejaría de su entorno cultural para enfrascarlas.

 

Generar registros para colocarlos en el paisaje de acontecimientos. Encontrar un texto y sentirlo propio, imaginarlo desde la postura del dato como entidad que se bifurca y que nunca se complementa. Pasar a la siguiente idea. El flaneur sólo está realmente construyendo objetos desplazados por la  multitud de diferentes puntos de gravedad, porque en la ciudad invisible, la gravedad no viene sólo de un punto, sino de muchos en cualquier momento, situación o idea. Poner  sello entre los objetos, en medio del grupo o las fluctuaciones emocionales, lo fugitivo, lo infinito.

 

Estar lejos de la idea de objetos que terminan en una línea de tiempo concreta. Encontrarse en el texto en un proceso de constante invención y multiplicación de espacios navegables. Transformar el espacio de la ciudad es pedirle al código un descanso, para que abra espacio a las masas de información caracterizadas por la aleatoriedad. La multitud como un velo a través del cual los espacios imaginarios observan a las personas que asisten al museo. El texto es un paisaje, un lugar habitable desde la postura con la que le mire porque está constituido por la incertidumbre. Espacios subjetivos que se desplazan por el sujeto, dejándolo expuesto a la desnudez. La arquitectura responde al movimiento y el espacio-tiempo ocurrido del sujeto. Espejos.

 

Un dato está determinado por su interacción con un grupo o muchos. Nunca entidad estable. Asociaciones anónimas de datos se agrupan sin ningún código. Invitar a la estética bien puede ser una calle de la ciudad invisible. Intersubjetividad a manera de intercambio de miradas entre las múltiples interacciones. El campo simbólico como idea de acuerdo colectivo se convierte en una opción a elegir. A manera de historia, bien podríamos tener a un personaje que quiere viajar sin tener los códigos de los lugares que visita, y por el contrario descubrirse en cada suceso. Ser un esteta que explora.

 

El dandi de los datos ha vivido una cadena de acontecimientos que ha construido su forma de mirar el mundo. Plantear lógicas que encierren al sujeto en sistemas cerrados se convierte en una telenovela con un final feliz. Los códigos funcionan a nivel colectivo como intentos de mutuo acuerdo, pero considero necesario habitar a las masas de datos desde nuestros códigos y no viceversa. Dueños de una colección privada y totalmente irrelevante de datos, saber mirarse desde espacios anónimos, desconocidos.

 

Dejar que los objetos nos miren, se convierte en una postura para desregular la cultura. El dandi de los datos frente a tales escenarios no busca el protagonismo o la lucha por la supremacía de las ideas, perderse en su propia masa y dejarse llevar por los vectores semánticos de los iconos, los temas, las tendencias, las culturas, las ideologías, los lenguajes.

 

Señala Lovink, un dandi de los datos sólo puede jugar con las reglas como una no identidad. ¿Qué es la exclusividad en la era de la diferenciación.(17) El dandismo de los datos nace de una aversión a verse exiliado en una subcultura propia. Reemplazar el cuerpo como una dimensión que se vive en el real.  Ordenadores vistos como objetos superestandarizados del simbólico.

 

El Aleph como un lugar que guarda todos los espacios posibles, objetos que pueden guardar todas las cosas y olvidarlas en un instante. La mente es presa del olvido y el no me acuerdo. Uno mismo puede falsear o perder ante su Beatriz propia.(18)

 

El dandi de los datos es impulsado por el exterior, pero los pasos pueden emerger desde interior. Representar la psicología también es un espacio. Y combinar la percepción con el desplazamiento para entender  las miradas virtuales movilizadas. El dandi de los datos es más feliz en el movimiento, haciendo click de un objeto a otro, atravesando a manera de habitaciones el texto escrito, un volumen de datos tras otro. Y el flaneur que gozaba el caminar por las calles, puede cristalizarse en cada objeto de la cultura.

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